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Compay Segundo, un hombre entrañable y una parte imprescindible de la historia de la música tradicional de Cuba. |
Formación/ El grado superior cambia las perspectivas de los músicos locales
CHAN CHAN
EL PASADO 13 DE JULIO MURIÓ A LOS 96 AÑOS COMPAY SEGUNDO, MITO DE LA MÚSICA POPULAR CUBANA. ‘GRACIAS COMPAY. THE DEFINITIVE COLLECTION’, RECUPERA EN EL FORMATO DE UN GRANDES éXITOS LO MEJOR DEL SONERO DE SIBONEY.

E.C.
l CD, doble y editado por DRO, incluye 35 temas (dos versiones del popular Chan Chan), todos ellos de los discos de la época dorada de Francisco Repilado Muñoz: la que va de cuando en 1995 Santiago Auserón le grabó Antología hasta Las flores de la vida (2001), con canciones que que compuso y cantó durante toda su vida pero que registró en estudio cuando, a partir de los 87 años, se convirtió en una figura mundial.
Compay ya no habla con otra voz que la de sus canciones. Esta es una aproximación a su personalidad según sus propias declaraciones, extractadas de numerosas entrevistas concedidas en los últimos años.
LOS INICIOS
“Cuando yo nací en el pueblo minero de Siboney, Santiago de Cuba, en 1907, comenzaba la etapa de posguerra, todo era muy pobre. La música que se escuchaba venía en su mayoría de Europa. De Cuba se imponía el danzón, se escuchaban habaneras, guarachitas, congas y algunas rumbitas. No faltaban las canciones trovadorescas, los boleros”.
“Todavía con pantalones cortos, a los 12 años, hice el sexteto Los Seis Ases. Éramos niños de Tívoli, en Santiago de Cuba, y gustábamos mucho”.
“Eran tiempos muy románticos, saludábamos con el sombrero a las señoritas, y si una te gustaba, le echabas el sombrero al suelo. Si ella te correspondía pisaba una parte del ala del sombrero, el ala nada más. Y cuando no te quería, se acabó el sombrero. Yo transmito esa atmósfera, que el público percibe y disfruta”.
“Macusa es la canción que dediqué a mi primera novia quinceañera. Es una composición que trata el tema de las indecisiones amorosas. Es una de las preferidas del premio Nobel colombiano Gabriel García Márquez”.
“Fui músico serenatero, como se decía antes, pero también estudié solfeo y teoría. Hace poco se cumplieron 80 años de aquel día de julio en que llegué a mitad del método de solfeo de Hilarión Eslava. Mi profesora me dijo: puedes escoger un instrumento, y yo seleccioné el clarinete”.
“En 1922 compuse mi primera canción, Yo vengo aquí, dedicada a una muchacha achinada de la que me enamoré. Por eso, al final en el estribillo digo: China, tú me has robado el corazón”.
COSAS DE MÚSICA
“Los jóvenes no quieren hacerle la segunda voz a nadie, todos quieren ser estrellas de la noche a la mañana. Mira yo cuántos años tuve que esperar, cuántos caminos tuve que recorrer, en cuántas serenatas, saraos y guateques tuve que cantar”.
“Yo creé un armónico de siete cuerdas. Consiste en una guitarra con seis cuerdas y repito la cuerda de sol, para lograr un sonido más armónico. De ahí su nombre”.
“La música hay que estudiarla además de sentirla, tiene secretos, es una conversación. Mira si es grande que la escribe un chino y yo la entiendo”.
“Yo le digo a la juventud que recuerde siempre la música tradicional. No se puede olvidar. Las raíces no se pueden olvidar”.
“La trova es el corazón de nuestra historia, un manantial de cultura”.
“En Cuba hay conjuntos muy buenos, y cuando gustan en Cuba gustan fuera también. En Cuba son muy exigentes con la música, y cuando gustan allá es porque son buenos. El cubano es bárbaro en apreciación de la música”.
“Yo no compuse Chan Chan; la soñé. Sueño con la música. A veces me despierto con una melodía en la cabeza, oigo los instrumentos, todo muy clarito. Me asomo al balcón y no veo a nadie, pero la escucho como si estuvieran tocando en la calle. No sé lo que será. Un día me levanté escuchando esas cuatro noticas sensibles, les puse una letra inspirándome en un cuento infantil de cuando yo era niño, Juanica y Chan Chan, y ya ves, ahora se canta en todo el mundo”.
la vida y la muerte
“Tomo algunos traguitos de ron y fumo desde niño, enseñado por mi abuela. Además, ese fue uno de mis oficios, en la fábrica de Montecristo y H. Upman. Mi tabaco preferido es el H. Upman número 4”.
“Al trago hay que contemplarlo, mimarle, hablarle con ternura, como se habla a las mujeres”.
“¿Dejar el café y el tabaco? Antes me escondo en un platanar”.
“Sólo se vive tranquilo cuando pierdes el miedo a la muerte. La muerte no afecta jamás al finado, porque no se entera”.
“Es muy bonito pasar por el mundo y dejar huella”.
“La muerte es una falacia. Nosotros no morimos, nos transformamos. De nuestro cuerpo salen gusanitos que después se convierten en mariposas y emprenden el vuelo. Por eso le digo a los niños que no maten a las mariposas, porque podría tratarse de un gran artista o un gran poeta”.
“Una noche de romanticismo, eso no tiene precio. A mí no se me ha olvidado todavía. Tengo cinco hijos y estoy luchando por tener seis”.
filosofando
“Yo no soy político, lo mío es la música. Pero cuando oí por primera vez que un hombre llamado Fidel estaba en la Sierra Maestra, y que lo primero que creó fue una escuela para enseñar a los guajiros y a sus hijos, pues eso me causó admiración. Ojalá que todos los presidentes tomaran interés en la educación, en la salud, en la cultura de sus pueblos, no en la política”.
“Vamos a cambiar las armas por las almas para ver si con la cultura podemos salvar a la humanidad”.
músicos de cuba
“A Ñico Saquito lo contacté en Santiago de Cuba. Hicimos un quinteto, tocábamos en las peñas, y nos ofrecían ñame con bacalao -comida de trovadores-, también macho asado con plátanos fritos y mucho ron cubano”.
“Miguel Matamoros fue vecino mío en La Habana, un indio gallardo que se daba aires de Gardel. Era el rey del son, por eso me uní a su conjunto”.
“A Benny Moré lo vi trotando por las calles y bares de La Habana Vieja. Después trabajamos juntos con Matamoros. Cantaba como nadie. Es lo máximo de Cuba en la música, nunca habrá nadie como él”.
“Con Lorenzo Hierrezuelo formé en 1938 el cuarteto Hatuey, integrado también por Marcelino Guerra y Evelio Machín, hermano de Antonio, ese embajador de la música cubana en España. En 1949 Hierrezuelo y yo hicimos el dúo Los Compadres, que permaneció hasta 1955. Es ahí donde yo le hago la segunda voz con aquellas antológicas canciones: Macusa, Mi son oriental, Yo canto en el llano...”.
“Las voces segundas son naturales, libres, sin movimientos definidos. Voz segunda por excelencia fue el genio trovador Sindo Garay, algo fuera de comparación”.
“Aprendí muchas canciones directamente de Sindo Garay, primer músico al que vi en mi vida. Llegó a casa con su guitarra y una guayabera blanca y pidió agua. Después, la vida me dio la oportunidad de recorrer con él toda Cuba.
“Compay Segundo es ya más popular que Francisco Repilado, ni nombre real. En mi provincia me dicen Francisquito, en Santiago y en La Habana me llaman por el apellido, Repilado, y en el mundo Compay Segundo, tal y como llegué hasta el África tocando Chan Chan”.
Estos son los temas que contiene ‘Gracias Compay. The definitive collection’:
CD-1
Chan Chan, Macusa, Sabroso, Sarandonga, Yo vengo aquí, Ahora me da pena, Mi calderito, Mujeres de Mayarí, Orgullecida, Hey caramba, Virgen del Pino, Clarabella, El camisón de Pepa, Fidelidad, Cuba y España, Es mejor vivir así y Frutas del Caney
CD-2
La juma de ayer, La negra Tomasa, María en la playa, Linda Graciela, La pluma, Juliancito, Saludo a Changó, Amor gigante, Una rosa de Francia, Lágrimas negras, Viejos sones de Santiago, Amor de loca juventud, El beso discreto, Balcón de Santiago, Ataidi (Las flores de la vida), Oui parle français, Guantanamera y Chan Chan.
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