Saltar al Contenido

Tribuna Abierta

Futuro sin violencia

Firman este artículo: Fabián Laespada, Jesus Herrero, Itziar Aspuru, Inés Rodriguez, Pepi Alias, Edorta Martínez y Arantza Askasibar (Comisión Permanente de Gesto por la Paz) - Jueves, 9 de Febrero de 2012 - Actualizado a las 05:09h

-

EL anuncio de ETA del cese definitivo de su actividad violenta ha supuesto la mejor de las noticias para la inmensa mayoría de los ciudadanos y ciudadanas de este país. Y, aun sabiendo que es largo el camino que nos queda por recorrer para conseguir una convivencia normalizada, quienes formamos parte de Gesto por la Paz creemos que hemos de compartir con la ciudadanía vasca la oportunidad de manifestarnos por las calles con varios mensajes de actualidad y realismo. Nuestro deseo es que sea, a la vez, una marcha celebrativa, con sabor a objetivo conseguido. La democracia, la libertad, el respeto, la no violencia se han abierto paso sobre la intolerancia y la imposición encarnada por ETA y la violencia.

Pero no queremos que ese pasado sea un lastre que tratemos de dejar atrás cuanto antes, no. Queremos salir del agujero de la violencia ejercida contra una gran parte de la sociedad vasca, mirando e intentando curar esa herida, aliviar ese dolor y protegernos de semejantes estrategias violentas que solo han sabido crear dolor, odio, destrucción y desolación a muchas personas.

Es necesario echar la vista atrás. Aunque el ánimo esté cargado de futuro y deseemos poner nuestras energías en el porvenir, hemos de hacer una lectura crítica y honesta de este pretérito tan imperfecto. Precisamente así, con un relato que no mienta y que reconozca todos los errores y horrores del pasado, que se vuelque en reconocimiento y solidaridad hacia las víctimas, podremos ir elaborando la ética de este futuro que se aproxima y podremos desterrar definitivamente la opción de arreglar a tiros y bombas cualquier conflicto. Para ello es imprescindible alcanzar un consenso, lo más amplio posible, sobre las bases éticas que han de sustentar el relato o los relatos que elaboremos y que incorporaremos a nuestra memoria colectiva, en la que la violencia ha de quedar totalmente deslegitimada.

El hecho de reconocer los errores cometidos en el pasado es un gran paso a favor de esa restauración social

Mantenemos que nuestro problema era, y es, la violencia; y nuestro conflicto era, y es, de carácter político

Hacer memoria, recordar y relatar lo vivido, no dejar para la termita del olvido lo importante: la memoria es el antídoto del error repetido. Que no se olvide, que nuestros descendientes conozcan de primera mano y, a poder ser, sin rencores el espanto que aquí hemos vivido a manos de semejantes nuestros. Recordar para no repetir.

De hecho, se suele mentar a menudo la reconciliación. Nosotros preferimos hablar de restauración de la convivencia mirando directamente a quienes se han saltado todas las reglas del respeto, los derechos humanos, la integridad de las personas y la tolerancia. Han sido demasiados años de sembrar miedos, de repartir amenazas, de abusar de personas indefensas, de imponerse por la fuerza o la amenaza. No somos una sociedad necesitada de reconciliación entre dos partes enfrentadas, sino, más bien, una sociedad en la que una serie de personas ha quebrado el mínimo ético común con el objeto de conseguir ciertos objetivos políticos. Y una sociedad que alberga en sí un nutrido grupo de personas que ha mirado literalmente a la otra esquina o que ha justificado esos crímenes. El hecho de reconocer los errores cometidos en el pasado es un gran paso a favor de esa restauración social. Hay, por lo tanto, una tarea vital de reconstrucción y de obligaciones sociales.

La realización de esta tarea, además, ha de ser llevada a cabo desde el más escrupuloso respeto de los derechos que asisten a quienes han participado directa o indirectamente en estos actos de violencia. Defendemos una política penitenciaria más humana, que contenga el suficiente margen de flexibilidad como para avalar los procesos individuales de reinserción, como los que hemos conocido en los últimos meses. No hablamos de excarcelaciones gratuitas, ni de amnistías, sino de auténticos procesos de reinserción; procesos que han puesto en valor la aceptación en exclusividad de los principios democráticos como medios de intervención en política, negación de la legitimidad de la violencia y el reconocimiento del daño causado y de su injusticia.

Seguimos pensando que nuestra situación política, el desapego al actual marco jurídico de un sector importante de la población vasca y la consiguiente propuesta de otro escenario y otra identidad política, todo ello, jamás ha supuesto una justificación para empuñar un arma. Quien ha querido matar con fines políticos lo que exclusivamente ha hecho ha sido matar. Seguimos creyendo que todo litigio identitario habrá de gestionarse de manera democrática y sobre el respeto a la pluralidad de la sociedad vasca. Por eso mantenemos que nuestro problema era, y es, la violencia; y nuestro conflicto era, y es, de carácter político. Y este persistirá con o sin violencia. Son cosas distintas, violencia es pegar tiros; violencia no es pensar diferente.

Han pasado algo más de 25 años desde que naciese Gesto por la Paz. La movilización de todos estos años ha demostrado que muchas personas no solo rechazábamos la violencia, sino que era necesario decirlo en la calle en silencio solidario. Han ocurrido tantos sucesos terribles; nos han quitado a tantas personas; han sembrado tanta cizaña... que al final de todo queda claro que nada de aquello ha tenido sentido alguno. Pero ahora sabemos que la democracia ha logrado imponerse. Además, nuestra democracia, esa que presenta algunas deficiencias a subsanar, será capaz de albergar en su seno a quienes trataron de derribarla. Por eso también queremos salir a la calle, como contrafuerte de esta situación sin amenazas, para apuntalar el camino de la no violencia y para celebrar ese lortu dugu. El último impulso en la calle para la paz sin precio, para las víctimas y para todas las personas que se han indignado ante la intolerancia extrema. Os esperamos el sábado 11 a las 17.30 horas en Bilbao.

votos comentarios

(?)

Herramientas de Contenido

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Últimas Noticias Multimedia

Publicidad

Publicidad