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Inmunes a los rigores del frío polar

los vecinos de abaurrea alta, el pueblo más gélido de navarra, están acostumbrados a inviernos extremos

abaurrea alta, jesús morales - Viernes, 3 de Febrero de 2012 - Actualizado a las 05:09h

Pedro Jesís Bezunartea revisa la estación meteorológica manual del Gobierno de Navarra, en Abaurrea Alta.

Pedro Jesís Bezunartea revisa la estación meteorológica manual del Gobierno de Navarra, en Abaurrea Alta.

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abaurrea Alta no tirita, ni siquiera cuando se congela a 10 grados bajo cero. El centenar de habitantes de este pueblo enclavado en el valle de Aezkoa están acostumbrados al frío.

No en vano, Abaurrea Alta es el núcleo de población más gélido de toda Navarra. Sin embargo, y a pesar de que los inviernos aquí ya no son lo que eran, y de que las historias que versan sobre nevadas descomunales y meteorología propia de los casquetes polares se agolpan en la memoria colectiva de sus vecinos más añejos, jornadas como la de ayer sí recuerdan a las de antaño.

Pedro Jesús Bezunartea y su madre María Teresa Lacasta, son los notarios del frío en este rincón de la geografía navarra. Desde hace una década, suya es la responsabilidad de comprobar la estación meteorológica manual que mide las temperaturas máximas y mínimas, un dispositivo compuesto por cuatro termómetros de mercurio que son revisados cada día y que ayer clavaba la máxima en 9,5 grados bajo cero. "Anotamos los grados y todas las mañanas llamamos a un contestador del Gobierno de Navarra en el que dejamos los datos", explica Pedro Jesús Bezunartea, que no acierta a rememorar una máxima más baja desde que su familia se hizo cargo de la estación. "La de hoy es posiblemente la máxima más baja que he visto nunca", comentaba este vecino de Abaurrea Alta, mirando con detenimiento la marca dejada por el mercurio en el cilindro vítreo.

inviernos más suaves

Hasta 20 grados bajo cero en el año 1944

Aunque para personas que no están habituadas a una meteorología tan cruda vivir en estas condiciones puede resultar incluso insano, para los vecinos del Pirineo navarro la de ayer no era una jornada especialmente incómoda, incluso a pesar de los 10 grados bajo cero. "Tenemos chimeneas de leña, calderas de gasoil, agua caliente... Las casas están preparadas y nosotros estamos acostumbrados a este tiempo". Habla Julio Merino, de 83 años, que ha superado decenas de inviernos más extremos que el presente. "Aguantamos hasta 20 grados bajo cero, como en el año 1944. Con 10 grados bajo cero nosotros hacemos una vida normal. Con buena leña se aguanta bien", recalcaba.

"Ahora ya no hace tanto frío como antes. También nieva bastante menos. Yo recuerdo que caían hasta 1,5 o 2 metros de nieve. Tenían que venir los soldados a limpiar la carretera", corrobora Joaquina Lazcoz. "Ahora es casi imposible que el pueblo se quede aislado, porque están pasando continuamente los quitanieves. La gente tiene todoterrenos, con cadenas o neumáticos con tacos para invierno", agregaba Patricio Arregi, que hace hincapié en la normalidad con la que se afrontan días como el de ayer.

Desde hace unos años, el pueblo también cuenta con conducción de gas ciudad, que ha sustituido a las chimeneas o a los hornillos de leña, destacan estos vecinos de Abaurrea Alta, que mencionan como una de las precauciones esenciales que adoptan la de dejar abierto un grifo de la vivienda para evitar que se congele el contador del agua. "No se hielan las tuberías, sino el contador. Yo le tengo puestas mantas térmicas, pero si no dejamos un grifo abierto hay riesgo de que se congele", constataba Joaquina.

repartidores a domicilio

El aprovisionamiento de alimentos, puerta a puerta

Sin comercios ni tiendas de ultramarinos en sus calles, panaderos y repartidores de alimentación son visitantes necesarios en Abaurrea Alta para el aprovisionamiento de sus vecinos. Es el caso de Francisco Verga, que lidiaba ayer con las inclemencias meteorológicas, porque "la demanda de productos congelados no cesa ni en invierno". "Tenemos unos 40 clientes fijos en el Pirineo y todos los jueves hacemos reparto a domicilio", apuntaba este repartidor de Congelados Egea, de Logroño. "Repartimos pescado, verduras, alimentos precocinados, yogures, quesos, alimentación en general. Mientras la carretera lo permita, no podemos dejarles sin sus pedidos".

El alcalde, Patxi Encaje, tampoco se dejaba intimidar ayer por el termómetro. "A otras cosas no, pero al frío estamos hechos. Con mucha paciencia y mucho abrigo se supera. Y por las noches con fuego, calor y bien cenados, a la cama. Todos los inviernos tenemos algunos días como el de hoy, pero este año no está siendo invierno. Parece que mañana (por hoy) se va a complicar un poco más, pero nada tan excepcional".

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