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ernesto alterio actor

"La solidaridad auténtica es respetar la libertad del otro"

Vive su oficio con pasión y agradecimiento, seriedad y respeto. Es la mejor herencia que ha tenido Ernesto Alterio, quien reconoce sentir "pena y rabia" por los recortes económicos que está sufriendo la cultura. El actor argentino llega, para hoy y mañana, al Gayarre con la obra 'Yo, el heredero'

paula echeverría - Viernes, 3 de Febrero de 2012 - Actualizado a las 05:11h

Ernesto Alterio, en el Teatro Gayarre.

Ernesto Alterio, en el Teatro Gayarre. (PATXI CASCANTE)

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pamplona. ¿Qué siente al subirse a las tablas de un teatro, donde según ha dicho en más de una ocasión ha crecido como actor?

Lo primero que siento es respeto. Por la gente que va a venir, por la obra que voy a representar y por el personaje y los compañeros con los que lo hago. Mucho respeto y también alegría, me da una sensación de fiesta que se va a celebrar. Y me siento contento por estar trabajando en algo que me gusta...

¿Ahí los nervios son sanos?

No sé si sanos o inevitables... Poner un pie en el escenario supone un tránsito y requiere cierta tensión, ciertos nervios, para atravesar ese umbral y entrar en otra dimensión.

Esta vez sube a escena para representar una comedia amarga, ¿así es la vida?

Sí, la vida tiene un poco de las dos cosas. Me viene a la mente el yin y el yang, algo que los orientales tienen muy presente, que cada cosa contiene su opuesto, su cara y su cruz. Así es la vida.

Como actor, también tiene esos dos lados o registros, el del drama y el de la comedia...

Sí, pero a mí no me gusta considerarlo así. Lo primero, nunca me han gustado las etiquetas. Me gusta encontrar qué tiene de drama una comedia y qué tiene de comedia un drama.

Aludiendo al título de la obra con la que llega al Gayarre, y en referencia al oficio de actor, ¿qué herencia ha recibido de su padre?

He aprendido mucho de él, pero por suerte nunca he tenido esa cosa de maestro, sino que he aprendido viéndolo a él. Mi padre, ahora, con sus ochenta y tantos años, está haciendo teatro en La Latina, repasa todos los días... ha sido siempre así. Lo he visto trabajar mucho, también lo he visto pendiente del teléfono... Cuando me metí en esta profesión no fue por todo el brillo aparente, sino que había un deseo más allá, porque sabía a través de mi padre que es muy difícil. Lo que me ha transmitido sobre todo es una seriedad y un respeto por el trabajo.

Hablando de las herencias morales, ¿cree que estamos en el buen camino para dejar un buen legado a las próximas generaciones?

Tenemos mucho que aprender. Espero que consigamos dejar el mundo un poco mejor de lo que lo hemos encontrado.

¿En qué sentido?

En el sentido de que nos podamos entender mejor, que podamos convivir mejor los hombres, respetando y aceptando nuestras diferencias, y aprendiendo de ellas. No queriendo someternos los unos a los otros.

En 'Yo, el heredero', su personaje destapa las hipocresías de la sociedad burguesa. ¿Quién encarna en su opinión hoy en día la hipocresía?

Yo creo que eso es algo que está dentro de cada uno de nosotros, de alguna manera. En la obra tiene que ver con las cosas que se hacen en nombre de Dios. Y en nombre de Dios se han hecho un montón de barbaridades desde el principio de la religión cristiana. Me viene a la mente la imagen de Videla, de la junta militar argentina, en el juicio leyendo la Biblia. Franco también aludía a la palabra de Dios, y eso es muy peligroso, es como que te limpia la conciencia para dormir tranquilo por la noche y hacer todas las barbaridades que te dé la gana por el día... La hipocresía también tiene que ver con el movimiento de ayudar a la otra persona, algo muy difícil, porque detrás de eso también hay unas ganas de poseer al otro, de comprarlo poco a poco con esa ayuda y convertirlo en algo de tu propiedad.

¿Dónde se puede encontrar la auténtica solidaridad?

En gente que realmente respeta la esencia de la otra persona y eso le sirve de impulso. No como los bancos, que te ayudan pero te esclavizan... La verdadera ayuda está en colaborar con la libertad del otro para que sea autónomo, no para esclavizarlo.

El teatro tiene un potencial grande para abordar preocupaciones y llegar a lo más hondo de la gente, ahora más que nunca, cuando se valora especialmente el vivo y el directo.

Sí, ahora con la sobredosis y el boom que hay de lo virtual, ha cogido fuerza el espectáculo en vivo. Es normal, es ahí donde las cosas se transmiten de corazón a corazón.

Pero la cultura sufre. ¿Cómo ve los recortes económicos que se están produciendo a raíz de esta crisis? Teatros que suspenden su actividad, festivales que desaparecen...

Es una situación que me da mucha pena, y rabia. No sé qué haría si estuviera en el lugar de presidente del gobierno español, no haría eso, no sé... Es una situación muy grave, no llega el dinero a los ayuntamientos... Primero, no me gustó que se fusionara el Ministerio de Cultura, me parece que a la cultura no se le da la importancia que tiene que tener; aquí siempre hay que ir pidiendo, cuando en otros países es un valor esencial de un pueblo, tanto como alimento del espíritu de la gente como de cara a transmitir tu cultura en el exterior. Me da pena, los recortes los siento como un paso atrás.

Dejando de lado la crisis, ¿hace quiniela para los Goya?

No, no los sigo tanto.

¿Pero tiene alguna favorita?

Me gusta la de Almodóvar.

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