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la crisis en el empleo protegido en navarra

Los centros especiales de empleo piden trabajo para compensar el recorte del 15% en ayudas

350 grandes empresas pueden generar 700 puestos para discapacidad de cumplir la ley

La Administración quiere pasar del 0,5% al 6% de reserva de contratos públicos para centros que emplean a 1.300 personas

ana ibarra - Martes, 24 de Enero de 2012 - Actualizado a las 05:09h

Una operaria, en las instalaciones de Tasubinsa en el polígono de Arazuri.

Una operaria, en las instalaciones de Tasubinsa en el polígono de Arazuri.

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Trece Centros Especiales de Empleo que dan empleo a 1.300 personas con discapacidad luchan contra la crisis y los recortes económicos con la única arma que tienen: ofertando un trabajo competitivo y de calidad. Un 15% es el porcentaje de rebaja de las ayudas que reciben de la Administración pública para este año.

pamplona. Concretamente, millón y medio de euros se detraen de dos partidas del SNE: inversiones y ayudas al equilibrio presupuestario de estos CEE, que en realidad son empresas. En calidad de Centros Especiales de Empleo recibieron en 2011 un total de diez millones de subvenciones en ayudas a la contratación de unas 1.300 personas (sin contar Seguridad Social). En 2012 esperan ingresar 8,5 millones del SNE. Por contra, el compromiso del departamento de Empleo es dar a cambio más trabajo. ¿Cómo? En principio, haciendo cumplir la ley foral de contratos públicos de 2006 que obliga, tras una modificación de 2010, a reservar la adjudicación del 6% de los contratos a Centros Especiales de Empleo y Centros de Inserción Sociolaboral (estos últimos para colectivos sociales de difícil empleabilidad). "A mitad de año se valorará el grado de cumplimiento de este acuerdo, y confiamos que así sea", remarca José Pérez Plano, gerente de Tasubinsa y vicepresidente de Acemna (Asociación de Centros de Empleo de Navarra), que agrupa a siete de los once CEE existentes en Navarra. En la actualidad, este porcentaje no alcanza el 0,5% aunque haya entidades públicas -algunos ayuntamientos y unidades de departamentos forales que si lo hacen a través de contratos con CEE o CIS, y es "importante" aprender de su ejemplo-. El Gobierno ha impulsado una comisión de seguimiento para garantizar su cumplimiento y, en este sentido, "estaremos vigilantes".

El segundo frente en el que luchan es la norma estatal LISMI (ley de integración social de los minusválidos) que fija una cuota de reserva de trabajadores con discapacidad del 2% en empresas privadas de más de 50 trabajadores: 350 en Navarra y un mercado potencial hoy en día desaprovechado. Las empresas tienen la opción, alternativa, de dar donativos a asociaciones que trabajan con discapacitados o subcontratar trabajos a Centros Especiales de Empleo. Pero ni por esas. Una encuesta realizada en este sector empresarial fue respondida por un total de 160 firmas que daban a empleo a unas 470 personas con discapacidad lo que supone el 1,2% de personal discapacitado contratado. Esas mismas empresas podrían crear otros 200 puestos de trabajo, y si sumamos los 500 correspondientes al resto de compañías que no respondieron al cuestionario, hablaríamos, según Pérez, de la posibilidad de lanzar 700 nuevos empleos.

Hay un tercer reto sin asumir por el que el Gobierno foral fijó una reserva del 5% de trabajadores con discapacidad en su personal público vinculando así a la oferta pública de empleo a este compromiso.

"Pedimos que la ley se cumpla. Y hay muchas maneras. De la misma manera que las administraciones exigen a las empresas estar al corriente del pago de impuestos para recibir subvenciones, del mismo modo se debería incluir el cumplimiento de la LISMI como condición sine quanon", agrega Pérez.

La realidad de la discapacidad es más dura si cabe en este contexto de crisis ya que la tasa de desempleo para personas discapacitadas intelectuales o con graves dificultades se multiplica por tres, y alcanza el 62% a nivel nacional y entorno al 50% en el ámbito foral. "Nosotros no queremos subvenciones, queremos trabajo, queremos colaborar con las empresas", reitera. Para ello ofrecen un plus que va más allá del cumplimiento de la LISMI. "Queremos que nos vean como lo que somos, un proveedor de confianza, solvente, que ofrece calidad, precios razonables y condiciones dignas", redunda. Existe, no obstante, esa barrera psicológica es desconfiar de "lo que me harán, pero la realidad nos demuestra que disponemos de los principales sistemas de control de calidad".

Centros como Tasubinsa también logran la integración laboral de personas con discapacidad a través de "enclaves", lo más cercano al empleo ordinario. Se trata de personas que realizan in situ en las propias empresas tareas auxiliares bajo la supervisión de los técnicos de Tasubinsa, que cuenta con 40 empleados en empresas tan importantes como El Corte Inglés, BSH o Schneider.

En definitiva, se trata de tener apertura de miras. Mientras tanto, siguen ofreciendo a empresas, grandes y pequeñas, soluciones para sus procesos industriales, y servicios como limpieza, jardinería, mantenimiento de edificios, logística, etcétera.

Y más que nunca ahora que las comunidades retoman del todo, recuerda, las competencias en materia de empleo protegido: "Queremos que Navarra siga siendo puntera como hasta ahora en este sector. No queremos más leyes ni estrategias sino que se cumplan las que ya hay".

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