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Milenio

Peligro: radiaciones (1)

por javier armentia - Lunes, 9 de Enero de 2012 - Actualizado a las 05:13h

hace unos años se puso de moda colocar un cactus al lado de los monitores de ordenador porque alguien había afirmado que eso evitaba las radiaciones dañinas. Por supuesto, las radiaciones no suelen verse atraídas por los cactus, salvo que se coloquen delante, pero la gente prefería creer un imposible como que una planta puede torcer la trayectoria de los fotones, a reconocer que era un timo. Somos humanos y por encima de lo que es razonable o está probado, priman nuestros prejuicios y creencias. Cualquier cosa que tenga el sustantivo "radiación" suena ya peligroso. Cancerígeno, vaya, porque también creemos que las cosas malas dan cáncer. Y es cierto que la radiación de alta energía puede producirlo. Por ejemplo, la luz solar está catalogada dentro del grupo 1 de carcinógenos por un organismo que depende de la Organización Mundial de la Salud, el IARC (Agencia Internacional de Investigación del Cáncer), los agentes que se ha demostrado que producen cáncer en los humanos. ¿Usted toma el Sol? Debería saberlo: puede producir cáncer. También si usa lámparas de broncear, o si fuma. O si trabaja reparando zapatos o si es pintor. Por supuesto los riesgos son diferentes dependiendo de las situaciones, y en general no corremos peligro. Las reglamentaciones limitan además la exposición en aquellos casos que sea necesaria (como los trabajadores en instalaciones radiológicas).

El IARC tiene un segundo grupo, el 2A, con agentes que probablemente afectan a los humanos, aunque solo se ha comprobado en animales. La fritanga, los gases de un motor diésel que nos tragamos al ir por la calle, beber mate, trabajar en una peluquería o por turnos de noche, tienen ese riesgo. No suele ser problema, porque también se va conociendo y, además, no hay estudios concluyentes de que afecte a los humanos. El grupo 2B, aquello que posiblemente puede causar cáncer, pero que no hay estudios concluyentes, ni siquiera en animales, incluye los implantes, trabajar en una imprenta, en una carpintería o en la industria textil, ciertos usos de los polvos de talco, oler gasolina... Pero no se asusten, la semana que viene les cuento algo más.

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