Saltar al Contenido

Colaboración

La rueda empieza

por Tere sáez, Técnica de igualdad - Miércoles, 26 de Octubre de 2011 - Actualizado a las 05:22h

ESTAMOS en momento de celebrar y mostrar la alegría por el cese definitivo de la actividad de ETA, que, como muy bien se ha dicho, representa una conquista de toda la sociedad. Un momento en el que las víctimas están en la memoria colectiva. Un momento muy especial para todas aquellas personas que de forma anónima o en movimientos como Lokarri, o a través de grupos políticos, han estado año tras año desmarcándose del tiro como forma de solventar las diferencia políticas o eliminación del otro o la otra porque no piensa como yo o no comparte mis pensamientos e ideales.

Estamos socializando la alegría de que ETA haya tenido que acabar, con convencimiento o sin él, por pura estrategia o porque haya hecho una reflexión. Lo importante es que nunca más nadie tenga que mirar debajo del coche ni llorar por la muerte sin sentido de una persona querida.

Ojalá también podamos seguir alegrándonos porque nunca más tengamos que escuchar el relato de una joven denunciando torturas sexistas, ni ver a una madre recorriendo kilómetros y kilómetros para visitar a su hijo. O porque alguien que está enfermo pueda salir de la cárcel para curarse. Alegrándonos por el hecho de que no se te criminalice por las ideas. O porque sea un realidad que todos los partidos tengan derecho a existencia legal y a defender sus ideas con la palabra.

De que se acabe esta parte de la historia sintiéndose todas las partes escuchadas, comprendidas, pudiendo bajar la persiana sin rencor, más allá de las situaciones individuales que, en cualquier caso, tienen derecho a pedir justicia e incluso a no perdonar.

En esta alegría colectiva, cada cual tiene legitimidad (que no quiere decir la razón absoluta) de contar su versión: derrota, solución al conflicto, vencedores y vencidos, fuerza de arrastre de la dirección de la izquierda abertzale oficial, aislamiento social y triunfo de la democracia, la firmeza del Estado de Derecho y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, estrategia electoral… Lo que no puede hacer nadie es evitar el esfuerzo de escuchar a las partes y encerrarse en sus trincheras ideológicas. Así no se avanza en la paz y la ilusión de un nuevo tiempo político.

Lo que viene ahora, la gestión de esta nueva realidad, no será ni fácil ni rápida, más bien complicada y dolorosa, en especial para quien lo ha sufrido de cerca, pero sí que exige con inmediatez dosis de inteligencia, generosidad y empatía, atendiendo a las víctimas, acercando a los y las presas, liberando a quienes están enfermos o ya han cumplido las penas. Excarcelando a Otegi y a quienes, como él, están en la cárcel a pesar de defender lo que ahora todos y todas estamos celebrando. Paralizando juicios políticos, analizando cada caso desde la nueva situación y el dolor de la víctima, distinguiendo donde hay delito de sangre o no. Legalizando a Sortu.

Lo que nadie puede hacer es evitar el esfuerzo de escuchar a las partes y encerrarse en sus trincheras ideológicas

Exige hablar con Francia sobre aquéllos y aquéllas que están en sus cárceles y, cómo no, del famoso conflicto, es decir, de que de una vez por todas se pueda contemplar el derecho a decidir de la ciudadanía. Que se vayan reduciendo cuanto antes las personas escoltas y los plus de peligrosidad a las Fuerzas de Seguridad por estar en el País Vasco. Esto porque también es urgente ahorrar, y éste es un buen motivo para hacerlo.

La tarea ya se puede y debe comenzar. Ahora más que nunca es cuando veo la necesidad de tener un asesoramiento permanente de personas expertas en mediación, conciliación, resolución de conflictos y procesos de paz.

No quiero dejar sin nombrar algunas otras cuestiones que para mi son importantes y posibles:

Que Sortu ( IA) reconozca el error ético y estratégico de la apuesta por el tiro en la nuca y pida perdón a las víctimas si ETA es incapaz de hacerlo. Que haga un ejercicio de modestia y reconocimiento hacia quienes también han hecho por llegar a este nuevo escenario y, por supuesto, que respeten el derecho de la ciudadanía a decidir, les guste o no, la decisión que tomen, además de reconocer a Navarra como sujeto de decisión.

Que el Estado reconozca y pida perdón por haber utilizado prácticas no democráticas en su lucha contra ETA como la tortura, la privación de Derechos Humanos a las personas presas, la creación y consentimiento de grupos parapoliciales (GAL) y el asesinato de personas como Santi Brouard. ¡Esto también es de justicia!

Al resto nos queda acompañar, facilitar y echarle paciencia, además de empezar a hablar en otros parámetros donde ya el terrorismo no marque la vida política.

Por eso, en esta rueda que empieza, también quiero recordar que nos queda pendiente acabar con otro terrorismo, el que mata a las mujeres por el hecho de serlo. Desde 1999 (año desde el que poseemos estadísticas), la violencia machista ha asesinado a 816 mujeres. Doce en Navarra en los últimos diez años. El 21 de octubre fue un día también muy importante: los hombres salieron a la calle en Pamplona y en otros muchos lugares para decir basta y no querer ser cómplices como hombre de semejante barbaridad. Éste también es el camino.

votos comentarios

(?)

Herramientas de Contenido

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Últimas Noticias Multimedia

Publicidad

Publicidad