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Portería con doble candado

Asier Riesgo, sustituido por lesión, y después Andrés Fernández, evitan la derrota de un Osasuna poco brioso que también ofreció buenas sensaciones con sus debutantes

JAVIER SALDISE - Lunes, 29 de Agosto de 2011 - Actualizado a las 05:28h

Resumen del Atleti-Osasuna Reproducir

Estirada de Andrés Fernández en un lanzamiento comprometido en el segundo tiempo.

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Desde su llegada a Osasuna, Mendilibar ha intentado sacar al equipo de sus lugares comunes, de algunos tópicos que le lastraban. Se tuvo que rescatar la agresividad, la intensidad, proponer alegría y también ambición. El entrenador también fue tocando el equipo hasta ponerle nombres nuevos a este fútbol con sello propio.

PAMPLONA. Mendilibar, a lo suyo, agitó el osasunismo de los últimos tiempos cuando retiró del equipo a Ricardo, vaca sagrada e intocable portero, para dar paso a los otros metas. En toda toma de una decisión drástica se produce un efecto de salto al vacío, de aturdimiento general, para el que se debe estar preparado. El entrenador de Osasuna advirtió que tenía tres porteros como tres templos y ayer convirtió al aficionado incrédulo en un Santo Tomás cerciorado y al hincha confiado le ha otorgado de más argumentos.

Asier Riesgo y Andrés Fernández han estado a la altura del reto que les proponía el entrenador y ayer fueron los salvadores de Osasuna en un encuentro raro. Extraño porque debieron jugar los dos porteros -el segundo por lesión del primero- y especial porque hubo un auténtico subeybaja de partido sin control, con ritmo descendente, falta de aire y final loco.

La historia del encuentro resume que Osasuna consiguió un punto importante en la primera cita de la Liga, ante un contrincante de altura y más rodado, y que así comienza a sumar incluso en un día en el que no anduvo con tantos bríos como se había anunciado, como había deseado el entrenador.

El rodaje del Atlético se notó en la puesta en marcha del partido, cuando los jugadores de Gregorio Manzano entraron en él con ritmo y tono, presionando desde muy arriba, embotellando a un Osasuna impreciso, con algunos futbolistas -Timor y Raitala- midiendo las dificultades con el torneo en el que se estaban estrenando.

Osasuna se sintió más cómodo reuniéndose en torno a su portería, juntando a sus jugadores no muy lejos de Riesgo, limitando sus apariciones en el otro área a acciones esporádicas. El tono defensivo hizo que la fogosidad del Atlético fuese remitiendo con el paso de los minutos hasta, mediado el primer tiempo, equilibrarse la intensidad de los dos equipos. A poco más de cinco minutos del descanso el encuentro conoció una de sus acciones con peso. Riesgo, excelente en su debut en Liga como portero de Osasuna, chocó con Salvio en una jugada simplona y sin carga alguna de intención aviesa. El meta se quejó de la rodilla y antes de ser sustituido tuvo tiempo de lucirse en otra jugada ante el mismo atacante que le dio el golpe. Los rojillos vivieron unos instantes de duda entre esta jugada y el relevo del cancerbero, momentos en los el Atlético rozó el gol con un lanzamiento que tocó el poste.

Los nuevos futbolistas del remozado Osasuna trasmitieron ayer buenas sensaciones, algo más que guiños para la esperanza. Andrés Fernández lleva jugados dos partidos en Primera y los dos se han gestado del mismo modo al ser solución de urgencia, con el encuentro empezado. El joven meta se convirtió en el protagonista del segundo tiempo cuando el paso de los minutos y la crecientes apariciones del Atlético cerca de su portería le obligaron a lucirse y, de paso, salvar a su equipo. Andrés enseñó un repertorio completo, solventado primero un mano a mano ante Adrián, blocando después un disparo raso de Gabi, volando luego ante la volea de Mario y coronándose, finalmente, sacando una mano excelente en un remate en el tiempo de descuento de nuevo del inquieto Adrián. Muchos reflejos, seguridad y colocación fue lo que lució el segundo cancerbero de Osasuna en el partido para poner el candado definitivo a la portería y al marcador. El buen trabajo anterior de Riesgo también merecía un digno colofón.

Aunque Osasuna sacó un punto con sus dosis de fortuna -el malencarado Reyes soltó un zurdazo a uno de los postes-, la resolución del partido estuvo también en las botas de Nino. El delantero almeriense es un buen futbolista, que sabe lo que hay que hacer con el balón y que tiene la portería como objetivo principal. Nino hizo un encuentro laborioso y avispado, de jugador de la cabeza a las pies, de los que se saben el oficio, y tuvo en el descuento la gran oportunidad para marcar, tras una acción de ballet de otro nuevo, Lamah. El centrocampista belga ofreció media hora de juego sorprendente, vertiginoso. Futbolista ágil y rapidísimo, forzó una amarilla a otro velocista como Perea, largó un zapatazo que fue la primera ocasión de gol real de los rojillos y descompuso a Filipe por la banda derecha -toque sutil para el quiebro para caminar a continuación sobre la cal- antes de ceder la pelota a Nino. Incluso en un partido regular, Osasuna sembró esperanzas, y además puntuó.

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