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Guía para seguir un año electoral

Todos contra Barcina

Tras el parón navideño los partidos retoman la actividad política con la vista puesta en el 22 de mayo. Las elecciones forales y municipales centrarán la actualidad política de los próximos meses en una precampaña marcada por la crisis y los recortes sociales.

Ibai Fernandez

- Domingo, 9 de Enero de 2011 - Actualizado a las 05:13h.

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Arranca la precampaña electoral. Tras el parón navideño los partidos recuperan mañana la actividad política con las elecciones forales y municipales del 22 de mayo como principal objetivo. Durante el próximo mes la distintas formaciones políticas concretarán candidatos y listas electorales para instituciones en toda la geografía foral, incluido el Parlamento, principal botín de la contienda que comienza ahora. Serán poco más de cuatro meses de un intenso debate político, centrado fundamentalmente en la crisis económica. El paro, el aumento de la edad de jubilación, los recortes de gasto y la reforma del Estado de Bienestar serán el eje sobre el que pilotarán los planteamientos de los distintos partidos, en un contexto en el que el final de ETA y los intentos de la izquierda abertzale por volver a las instituciones también se llevarán buena parte del interés informativo.

Asumido como está que no habrá mayorías absolutas y que cualquier gobierno, autonómico como municipal, pasa por los acuerdos entre los partidos, la política de alianzas y los posibles pactos postelectorales serán otro de los pilares del debate. Será además una precampaña con una marcada presencia de internet, donde partidos y candidatos intentarán aprovechar las ventajas de las redes sociales para intentar seducir al público más joven y movilizar a un electorado alejado de la política. Seguramente la clave del éxito o el fracaso en las próximas elecciones.

La SUcesión en el regionalismo

Barcina coge el testigo de Sanz con la obligación de ganar

La carrera electoral arranca con la presidenta y candidata de UPN, Yolanda Barcina, como principal aspirante a suceder a Miguel Sanz al frente del Gobierno de Navarra. Parte con una amplia ventaja respecto a sus adversarios contrastada por diversas encuestas, algunas de las cuales le abren la posibilidad de gobernar tanto con el PP como el PSN. Un escenario idóneo para asumir las riendas del regionalismo y mantenerlo en el poder, pero que puede resultar un arma de doble filo, ya que todo lo que no sea una clara victoria será un fracaso que tendrá a la actual alcaldesa de Pamplona como responsable principal.

De momento, Barcina ha optado por evitar el debate y buscar el contacto directo y cercano con los ciudadanos. Pero a partir de ahora deberá entrar en la arena política, fijar la posición de su partido ante las críticas del resto de formaciones, que la tienen como rival a batir, pero que puede facilitarle un discurso victimista. La candidata regionalista deberá hacer frente así a las críticas del PP, que por primera vez compite con UPN en unas elecciones forales, y que tendrá en la colaboración entre regionalistas y socialistas de los últimos años su principal baza argumental.

En cualquier caso, el primer reto de Barcina será preparar su nuevo equipo, sobre todo el que la acompañará en el Parlamento, y el nombre de quien la sustituirá en el Ayuntamiento de Pamplona. Dos claves de mucho peso en UPN, donde se sigue con interés el nuevo reparto interno del poder, y que será la verdadera prueba de fuego para el liderazgo de Barcina. La segunda gran decisión será concretar quién será su socio principal si finalmente accede al Palacio de Navarra. Algo que intentará no revelar hasta después de las elecciones, pero que PSN y PP aprovecharán para advertir de un posible acuerdo con el otro. Será además un asunto de espinosa gestión interna en un partido históricamente ligado al PP, en especial su presidenta, pero donde sigue siendo muy importante la opinión de Sanz, que hace escasas fechas insistía en que "una Navarra fuerte exige el entendimiento de UPN y PSN".

La alternativa del centro derecha

La colaboración UPN-PSN, eje argumental de PP y CDN

Será en esa colaboración donde con mayor fuerza incida el PP, que se presentará ante los votantes tradicionales de UPN como la principal garantía de que los socialistas no condicionarán el próximo Ejecutivo. Los populares, en plena ola ascendente, confían en recibir un voto de castigo al PSOE y superar los cinco escaños que le augura el último Navarrómetro. Algo nada fácil, pero para lo que contarán con la inestimable colaboración de CDN, que tras su expulsión del Gobierno ha optado buscar la complicidad con el PP para visualizar la cercanía entre UPN y PSN y hacer pinza a la propuesta de Barcina. Algunas voces internas hablan incluso de un posible acuerdo electoral entre populares y convergentes, algo hoy por hoy complicado por el carácter centralista del PP, y que deja a CDN en un escenario especialmente complicado ante unas elecciones que marcarán su futuro como partido.

NaBai y la izquierda abertzale

El espacio abertzale sigue sin concretar su oferta electoral

Las próximas semanas también serán definitivas para conocer la composición electoral con la que el nacionalismo vasco concurre a las próximas elecciones en Navarra. Tras el éxito de 2007, Nafarroa Bai se ha enrocado en una continua disputa interna que ha dañado su credibilidad, así como la relación de confianza entre sus propios miembros, lo que ha hecho que todavía no haya reeditado los acuerdos de coalición. Los plazos, sin embargo, se echan encima, y todas las partes coinciden en que antes de que finalice el mes deberá quedar clara la composición de una propuesta que se ha demostrado exitosa y que, pese a todo, mantiene buena parte del apoyo popular que en 2007 convirtió a la coalición en la segunda fuerza.

Sin embargo, a los problemas ya existentes, como la marcha de Batzarre o el encaje interno de los independientes, y en especial de Uxue Barkos, se suma ahora la presión de la izquierda abertzale, que con la complicidad de EA apuesta por la conformación de una opción política que incluya a "todos los abertzales de izquierdas". Posibilidad que ya han descartado Aralar y PNV por entender que las posturas todavía son "muy distantes", pero que EA mantiene viva con la esperanza de que su legalización facilite en Navarra la unidad que predica en la CAV.

Mientras, la izquierda abertzale mantiene su intención de presentar un nuevo partido a lo largo de este mes con el que reclamar su derecho a estar en las elecciones. Algo que no le resultará fácil aun cuando se cumplan los pronósticos y ETA dé un paso definitivo para poner punto final de la lucha armada. Los plazos y la firmeza mostrada hasta ahora por el Estado juegan en su contra, pero le garantizan un protagonismo especial los próximos meses.

Difícil escenario para El PSN

Problemas de credibilidad para la alternativa socialista

Olvidadas las heridas del veto de Ferraz al Gobierno de progreso en agosto de 2007, el PSN afronta la convocatoria electoral con un fuerte apoyo del PSOE y con el partido unido entorno a su líder, Roberto Jiménez, al menos hasta conocer el resultado electoral, y cuyo éxito o fracaso dependerá en buena medida de la credibilidad que logre su discurso por el cambio.

Pero el escenario no se lo pondrá nada fácil. El PSN, en pleno derrumbe socialista en el contexto estatal, deberá hacer frente a las críticas de la izquierda por su apoyo a UPN durante los últimos cuatro años, así como por las reformas en el Estado de Bienestar, y que pueden desembocar en una nueva huelga general de UGT y CCOO -donde se ubica su base social- en vísperas de las elecciones y que podría echar por tierra el llamamiento al bloque social de progreso que Jiménez viene reivindicando los dos últimos años.

Frente a ello, los socialistas proponen un Gobierno en minoría con apoyos puntuales del resto de grupos como única "alternativa real" a Yolanda Barcina, pero para lo que necesitará mejores resultados de los que le auguran las encuestas. Su gran reto será hacer creíble su apuesta por desbancar a UPN del Palacio de Navarra, y convencer a los electores de que, si aciertan los sondeos, no volverá a facilitar la investidura de la aspirante regionalista.

El polo de izquierdas busca su sitio

La nueva alianza IU-Batzarre

Unas dudas que intentará rentabilizar Izquierda Unida, que espera que su coalición con Batzarre sirva de revulsivo y cambie la tendencia descendente de los últimos años. La nueva alianza, a la que en breve dotarán de nombre e imagen corporativa, pretende rentabilizar el descontento generado en una parte de quienes optaron por NaBai y PSN en 2007, y más allá de la suma aritmética, que puede facilitar su vuelta al Ayuntamiento de Pamplona, puede tener predicamento en la comarca de Pamplona y en el sur de la Comunidad. Será, sin embargo, una opción minoritaria, y como tal, permeable a la polarización cada vez más habitual que previsiblemente llegará en vísperas del 22-M.

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