Saltar al Contenido

pamplona, ciudad de longevos >

Centenarios: cuando la vida te regala un siglo

En Pamplona hay 65 personas, 56 mujeres y 9 hombres, que han vivido un siglo o lo han superado. Desde el 2007 la cifra ha disminuido en 25 personas

Katrin Pereda

- Domingo, 22 de Agosto de 2010 - Actualizado a las 04:10h.

compartir (¿qué es esto?)

  • Mail
  • Facebook
  • Delicious
  • Twitter
  • Meneame
  • Digg
  • Technorati

Galería Noticia

"Lo único que no te va a gustar de la vida es que te va a parecer demasiado corta". Son las palabras que Josep Mascaró, de 102 años, le dedica a un recién nacido en un famoso anuncio. Todo un siglo de vida que se manifiesta en la piel arrugada, el pelo, la movilidad reducida o los silencios pausados. Pero también en pequeños instantes. El brillo en los ojos, la sonrisa pícara o la energía que aparece con una palabra clave.

En Pamplona, hay 56 mujeres y 9 hombres que saben qué significa vivir pasados los 100 años o más. 65 en total. Esta cifra, si se compara con años anteriores, ha disminuido de forma notable. Según el padrón municipal, en el año 2007 había 90 centenarios en Pamplona. En el 2008 el número desciende hasta los 65. Finalmente, en el año 2009 aumentan y llegan a 67. Y en julio de 2010, son 65 (56 mujeres y 9 hombres). Así, desde 2007 hasta el 2010 la cifra disminuye, menos en el 2009.

Fausta Roncal Llorente, de 104 años, Juana Gómez Segura, de 100 años y María Goyeneche Iturbide, de 100 años, son un ejemplo de cómo la edad se puede conjugar con la memoria. Ésta es su historia.

maría goyeneche iturbide (100 años)

La alegría es el secreto

Hay personas que con una mirada son capaces de transmitir emociones. María pertenece a ese grupo. Nació en Uterga el 4 de enero de 1910, aunque a los dos años se trasladó a Pamplona con su familia. Su infancia está ligada al río donde "las chicas y los chicos nos bañábamos separados por una cuerda. Cuando un chico cruzaba gritábamos ¡mochorro! y el que cuidaba la huerta venía a ver qué ocurría". Recuerda con cariño las tabas, huesos de cordero lijados y pintados. Su mejor recuerdo es la primera comunión porque "todos estábamos muy contentos". Trabajó 33 años en la tocinería y vivió en San Antón. Para ella el secreto de la vida es la alegría. "Si estás contenta es más fácil. No hay que estar lamentándose de lo que ya ha pasado", afirma. No le cuesta sonreír. Y no es por no haber tenido problemas. "He trabajado mucho porque no había dinero y la guerra fue dura", apunta. Se casó con Nicolás y no tiene hijos. Pero sí sobrinos "muy listos", señala. "Ahora los jóvenes saben más que nosotros a su edad y son más críticos". Lanza un consejo: "Siempre se está aprendiendo", apunta.

fausta roncal llorente (104 años)

Una gran personalidad

Se muestra tranquila. A sus 104 años poco le sorprende ya. Nació el 7 de agosto de 1906 en Falces, pero ha residido en Santacara, Caracas y Pamplona. Desde pequeña "ayudé a mis padres con la casa". Asocia su juventud con el baile en la plaza del pueblo. "Lo que más me gusta es bailar", señala. Quizá porque así conoció a Pedro, su segundo marido, (era viuda). "Era muy guapo y buena persona", recuerda. Tiene tres hijos, Pedro, Jesús y Daniel. Las circunstancias le llevaron a emigrar a Caracas. "Trabajaba con la hilanera Fabra i Coats. Mi jefe se trasladó a Caracas y me tuve que ir yo también. Cuidaba a sus hijos", explica. También trabajó amasando pan. Dicen quienes la conocen que es " de gran carácter". Y ella lo confirma: "He tenido mucho genio. Me gustaba organizar". "El que tuvo... -dice su cuidadora- retuvo para la vejez", completa ella. Fausta se atreve a bailar unos pasos con la cuidadora de El Vergel, residencia en la que reside desde 1986. Y también canta: "Correrás, correrás, pero no me pillarás".

jUana gómez segura (104 años)

Trabajar y ayudar como pilares

No le importa que le pregunten. Quizá porque le gusta ayudar a las personas. Nació el 7 de septiembre de 1906 en Alecha, Álava. Es la pequeña de seis hermanos e hija de pastores. Así, ella también se dedicó al pastoreo y no acudió a ninguna escuela. Afirma que sus padres, "a los que quiere mucho", le dieron una buena educación. "Me dijeron que aprendiera a valerme por mí", relata. De joven sacaba el ganado y recuerda esa etapa como "muy buena". Descubre los pilares de su vida: "El trabajo y ayudar a los demás. Hay gente que tiene más suerte que otros y hay que echar una mano", apunta. A los únicos a los que no le gustaba dar su mano era a los chicos "porque no sabía bailar bien", confiesa. Recuerda cómo el hermano del alcalde le decía que "tenía unas manos bonitas". Pretendiente o no, no logró estar con Juana porque "no he querido casarme". Lleva 25 años en la residencia El Vergel y afirma que "he sabido sostenerme bien en la vida", señala.

votos comentarios

compartir (¿qué es esto?)

  • Mail
  • Facebook
  • Delicious
  • Twitter
  • Meneame
  • Digg
  • Technorati

Herramientas de Contenido

Publicidad

Cargando comentarios...

Gracias por su comentario

Haz tu comentario

Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es único responsable de sus comentarios.
  • Diario de Noticias se reserva el derecho a eliminarlos. 
Escribe tu comentario Número de caracteres (500/500)

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Últimas Noticias Multimedia

Publicidad