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Los pamploneses que siguen en la ciudad se debaten entre agradecer este vacío para poder descansar y quienes echan de menos una mayor actividad
Gorka Alonso
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Aspecto que presentaba ayer la avenida del Ejército, completamente desierta. (Foto: Unai Beroiz)
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Hace una semana las calles de Pamplona se encontraban repletas de gente, ya que miles de visitantes llegaron a la ciudad para disfrutar de los Sanfermines. En cambio, el aspecto que presentaba ayer la capital navarra era muy diferente.
De la masificación, la suciedad y la aglomeración, tan sólo quedaba la mezcla de olores a alcohol, comida y orina, que todavía impregnan el suelo debido a la falta de lluvia y que de vez en cuando arrastraba el fuerte viento que sopló durante el día de ayer en Pamplona. Mientras los jardines recuperan de nuevo su verde habitual, las calles de la ciudad quedan vacías, prácticamente sin gente. Avenidas concurridas durante el resto del año como pueden ser la del Ejército o Pío XII, apenas tuvieron que soportar tráfico y tenían un aspecto un tanto siniestro.
A media tarde era bastante evidente esta situación, ya que en la plaza del Castillo tan sólo quedaban turistas reticentes a abandonar la ciudad y nuevos visitantes que deciden conocerla sin el bullicio sanferminero. Los pamploneses, por lo general, deciden huir de Pamplona durante los Sanfermines y al finalizarlos, por lo que choca aún más el contraste de gente.
Para aquellos que deciden quedarse estos días, la tranquilidad se agradece, tal y como comentó Isabel Oyaga, mientras paseaba en la tarde de ayer por la calle Chapitela: "Se anda mucho mejor por la calle, sobre todo si, como en mi caso, tienes que ir con silleta. Esa es la gran ventaja. En cambio, como muchas tiendas y bares están cerrados, tampoco hay muchas cosas para hacer el fin de semana. Por ello, esta tranquilidad tiene sus cosas buenas y malas".
Faustino Zudaire, que paseaba junto a su mujer y nietos por el vacío Paseo Sarasate, opinaba que la tranquilidad de estos días "es de agradecer", pero echa en falta más establecimientos abiertos, como el parque infantil instalado en la antigua estación de autobuses. "Nos hemos llevado una gran sorpresa al ver que estaba cerrado, porque viene muy bien para entretener a los niños", recalcó Zudaire.
La avenida peatonal de Carlos III tenía algo más de ambiente, pero nada comparado con cualquier otro sábado del año. Para Noemí Buñuales, la calma de estos días "siempre se agradece y se vive alegremente". "Acabo bastante cansada de San Fermín y me sabe bien que haya poca gente", comentaba mientras daba un potito a su hija June. "Andar con la silleta en Sanfermines es muy difícil, y también a la hora de montarte en la villavesa, algo que ahora se puede hacer sin problemas", añadió la beriniainense.
En cambio, para los comerciantes, que también acusan este descenso de población, la situación no resulta tan agradable, al menos así lo confiesa Vicente Serrano de Heladería Nalia. "Pasas de días de mucha gente a otros en los que está todo bastante flojo porque se van los de fuera y muchos de los de Pamplona", comentó Serrano. No obstante, en su caso, el tiempo también juega un papel muy importante, ya que "en San Fermín, además de haber mucha gente, ha hecho mucho calor, y nosotros lo hemos notado. En cambio, hoy ha bajado bastante la temperatura y también se nota en las ventas", añadió el heladero.
Como siempre, no llueve a gusto de todos y hay quienes piensan que estos días son bastante monótonos. Es el caso de las amigas Patricia González, Olivia Andrés, Leyre González, Andrea Guerrero y Alexia Flórez, quienes opinan que la ciudad está demasiado tranquila. "Estamos bastante cansadas después de San Fermín, y aunque Pamplona está bastante vacía tenemos ganas de salir", comentó la joven de 17 años Patricia González. "Algunas de nuestras amigas se han ido de vacaciones, por lo que las tardes ahora son un poco más aburridas. Las demás seguimos al pie del cañón", añadió su amiga Leyre González. "La ciudad estos días está sin vida, se nota muy poca gente. No obstante se agradece que no haya el agobio del fin de semana pasado, cuando era muy difícil andar por la calle", recalcó la joven Andrea Guerrero. Por su parte, tanto Olivia Andrés como Alexia Flórez coincidieron en señalar que "volver a la rutina se hace bastante difícil, sobre todo con los horarios de dormir, y más si las calles están tan desiertas, que no animan a salir".
No obstante, este vacío aparente puede que sea más bien motivado por el fuerte contraste que se nota al abandonar la ciudad los turistas, que durante los días de San Fermín son más que los propios ciudadanos de Pamplona. "Estos días de fiesta la aglomeración se concentra en cuatro calles, a las que van todos los de aquí, y por eso parece más contraste", concluyó el heladero Vicente Serrano.
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