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La entibadora

Tres tristes "tes"

por juan kruz lakasta - Domingo, 27 de Junio de 2010 - Actualizado a las 09:32h

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Slojan Zizek es uno de los pensadores más heterodoxos de la izquierda actual. Los provocadores análisis de este filósofo marxista, hegeliano, psicoanalítico y posmoderno -yo diría que hasta pospunki- suelen tener un gran eco mediático a nivel mundial. Lo han traído a Pamplona y ha soltado varios de sus incendiarios pensamientos. Como muestra dos botones. Uno: "No creo en el mito capitalista de la función purificadora de la crisis. Yo creo que las personas que hacen trampas sobreviven, mientras que las buenas personas son las que mueren". Y dos: "Estoy totalmente de acuerdo con la exigencia de más autonomía de los vascos. No creo que esa reivindicación sea arcaica, sino supermoderna. Es el futuro". Curiosamente, en la prensa local las reflexiones de Zizek han tenido un eco más bien escaso. No obstante, lo más curioso del asunto es dónde ha hablado y de la mano de quién: en el Baluarte, en el transcurso de las jornadas sobre arquitectura organizadas por la fundación de Patxi Mangado. Cada vez resulta más evidente el esfuerzo de las instituciones forales y sus adláteres por incorporar a sus congresos, simposios y akelarres varios discursos heterodoxos. Resulta igualmente evidente que ello es consecuencia de que los gerifaltes regionalistas han leído en el País Semanal que en estos tiempos de crisis las ciudades modernas para posicionarse en el mapa cultural, turístico y, en definitiva, económico, han de ser ciudades abiertas y creativas, que se rijan por las famosas tres tes: talento, tecnología y tolerancia. Tolerancia. Ahí es nada. Mientras Zizek hablaba en el Baluarte, las jornadas sobre no violencia y desobediencia civil organizadas por varios colectivos sociales se llevaban a cabo en Auzotegi, porque en Pamplona para ese tipo de organizaciones los locales mejores son baluartes inexpugnables, protegidos por tarifas astronómicas. El año pasado, esas mismas jornadas se realizaron en San Sebastián, y allá se pudieron llevar a cabo en el marco tan incomparable como asequible del Palacio de Miramar. Otro ejemplo aún más flagrante de su intolerancia: están dejando que se pudra el Auditorio de Barañáin simplemente porque su programación y gestión -premiadas reiteradamente- eran más horizontales, avanzadas, atrevidas de lo que a ellos les gusta. Ya lo dice el propio Zizek: "Estoy a favor de la tolerancia, cuando realmente quiere decir sólo tolerancia. El problema reside en que muchas veces cuando se emplea esa palabra en realidad se está hablando de otras cosas". Aquí más que de la creatividad de las tres tes siguen siendo de la bota de las tres zetas. Me ha quedado una columna un poco densa, lo sé. Tranquilos, tranquilas: es la última. Feliz verano. Gora San Bertin!

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