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Coordinador de ELA Nafarroa, por Mitxel lakuntza - Sábado, 26 de Junio de 2010 - Actualizado a las 09:31h
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EN agosto de 2008 el estallido de la burbuja inmobiliaria desató la crisis económica más profunda de las últimas décadas. Las declaraciones de los dirigentes políticos y líderes empresariales coincidían en la necesidad de regular el capitalismo, de poner freno a la especulación, de no permitir que el sistema de crédito de familias y empresas se juegue en un casino, de limitar las remuneraciones de los directivos. En esas fechas a nadie se le ocurría siquiera sugerir que el origen del problema podía estar en los derechos laborales y sociales de trabajadores y clases populares. En 2009 y 2010 no se tomó, sin embargo, ninguna medida en esa dirección. Se tomó sólo una y en la dirección contraria: la de dar a la banca cantidades ingentes de dinero. El Gobierno español, en 2009, puso a su disposición más de 260.000 millones de euros, de los cuales ha usado ya casi la cuarta parte. Con ese dinero, la banca ha hecho dos cosas: tapar y maquillar sus agujeros y dar poco crédito -además de caro- a empresas y familias.
Un aviso
En ese contexto, hace trece meses, con la huelga general del 21 de mayo, quisimos trasladar a la sociedad un mensaje muy sencillo: si no cambiaban las políticas vendrían los recortes y las reformas. Y, lamentablemente, no nos hemos equivocado. Para poder subvencionar de esa manera a las entidades financieras, el Gobierno ha tenido que endeudarse. Y entonces, esos mismos bancos -con el gobernador del Banco de España a la cabeza- exigen al Gobierno que reduzca drásticamente el déficit. El Gobierno cumple y emite deuda pública ¡que la misma banca va a comprar con el dinero -nuestro- que el Gobierno le ha dado! Zapatero hinca la rodilla.
En mayo de 2010, el Gobierno ha congelado las pensiones, ha recortado los salarios de los empleados en el sector público, ha rebajado las prestaciones de dependencia y eliminado las ayudas por el nacimiento de hijos, entre otras medidas de recorte. El Gobierno de Sanz se ha aplicado -ya lo venía haciendo- en adoptar medidas similares. Anuncian, además, recortes en el sistema de pensiones para el verano. Y la pasada semana, el 16 de junio, el Gobierno español ha decretado la reforma de la legislación laboral más perniciosa desde la Transición. Ya está en vigor, pero se va a tramitar como ley, lo que supondrá mayores recortes de derechos.
La reforma
De todas las medidas contempladas en esa reforma -que son muchas y cuyas consecuencias futuras aún no podemos prever en su totalidad- quiero destacar las siguientes.
En primer lugar, se abaratan y facilitan los despidos. Muchos de los que hasta ahora se consideraban improcedentes serán considerados objetivos. Así se reduce la indemnización de 45 días por año y tope de 42 mensualidades a 20 días y 12 mensualidades. Se propicia la utilización extensiva del contrato de fomento, que tiene una indemnización por despido improcedente de sólo 33 días, con tope de 24 meses. De ellos, para más inri, 8 días los pagará el propio trabajador por medio del Fondo de Garantía Salarial. En segundo lugar, se facilita al empresario incumplir los convenios colectivos en materia salarial. Y se facilita la flexibilidad laboral, pudiendo los empresarios modificar -sin acuerdo con los trabajadores- las condiciones pactadas (horario, distribución de la jornada, turnos, funciones...). En tercer lugar, se permite la creación de agencias privadas de colocación con ánimo de lucro. Las políticas de empleo se ponen así en manos de empresas que no tendrán mayor interés en los colectivos que están en peor situación generando nuevas y más dolorosas discriminaciones. Asimismo, se permite la entrada de las ETT en sectores y servicios de los que estaban excluidos: actividades peligrosas -construcción…- y sector público. Se busca eliminar toda restricción contra las ETT que los trabajadores hayan incluido sus convenios de empresas. Se dice querer acabar con la temporalidad, pero no se toma ninguna medida para combatir el fraude de ley en la contratación temporal.
El Gobierno español ha decretado la reforma de la legislación laboral más perniciosa desde
la Transición
Convocar una huelga tres meses después
de un decreto tan lesivo es un chiste de mal gusto
Menos derechos, más crisis
El ministro de Trabajo ya ha dicho que esta reforma no va a crear empleo. Se busca satisfacer a los mercados, dar más poder a la clase empresarial y aumentar sus beneficios. Estas decisiones van a agravar la situación: habrá menor demanda, se atrasa el camino del crecimiento, persistirá e incluso aumentará el paro. Para reducir el déficit se podía haber subido los impuestos a las rentas altas, empresariales y del capital… Se podía haber recortado muchos gastos superfluos e injustificados de los presupuestos públicos como Ejército o infraestructuras... Se podía haber incrementado las prestaciones y servicios sociales para animar la demanda y el empleo público y privado… Se podían adoptar medidas como las que a finales de 2009 la mayoría sindical vasca propuso para abordar la crisis de otra manera. Pero no ha sido así.
"Moderna" desmovilización
Es duro el fondo de la reforma, como inadmisible la manera en que se ha llevado a cabo. El decreto culmina una negociación secreta que ha durado dos años. Su aprobación se ha traído, además, hasta las puertas del verano... para quitar el pan a la gente con el circo del Mundial, y para tratar de evitar una respuesta social difícil de organizar en pleno verano.
Más allá del desacuerdo en el decreto, ningún capítulo del diálogo social que protagonizan UGT y CCOO se va a resentir. Sindicatos españoles y patronales seguirán concertando en Navarra y en el Estado el reparto de millones ligados al empleo, la formación o la salud laboral. Es parte de la moderna estrategia de control social y desmovilización de la clase trabajadora que han decidido hacer suya.
Convocar una huelga tres meses después de un decreto tan lesivo es un chiste de mal gusto. Se limpia así la cara al Gobierno español diciendo que estamos ante un problema europeo y no estatal. Por desgracia, la debilidad del sindicalismo español nos desacredita a todos. Pero, si de Europa hablamos, hay que recordar que el jueves hubo huelga general en Francia; el viernes en Italia... y el 29-J, en Grecia van a hacer la quinta huelga, el mismo día que nosotros. Éste es el verdadero calendario europeo de movilización. Un calendario real que la mayoría sindical vasca hace suyo desde la responsabilidad.
La huelga sirve de mucho
Creemos que las huelgas generales sirven para mucho si son un capítulo más de una lucha continua, empresa a empresa, sector a sector... Sirven también si la usamos para informar, para tomar conciencia colectiva y blindar con nuestros compañeros un compromiso en nuestro centro de trabajo: la determinación de que la reforma no se va a aplicar en nuestra empresa. La huelga sirve también para dar oxígeno a los que están luchando por su convenio, como estos días hacen las trabajadoras del grupo Amma, los jardineros de Iruñea o los trabajadores de Savera contra los ERE, contra los cierres, despidos y chantajes que no cesan. Vamos a quebrar, siquiera por un día, la manipulación y desinformación organizada por los medios de comunicación dominantes, la verborrea de quienes nos gobiernan y el chantaje diario de la patronal. Lo hicimos hace un año y lo vamos a repetir. Por coherencia. Gora greba orokorra!
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