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Responsabilidad social de los medios de comunicación

Viernes, 18 de Junio de 2010 - Actualizado a las 07:14h

SI algo ha puesto en evidencia la crisis económica que sufrimos es, sin ninguna duda, el poder de la prensa, de los medios de información a la hora crear opinión e informar y decidir lo que es noticia y lo que no, y, por otro lado, la crisis también ha puesto de relieve la mediocridad de la actual clase política. Tradicionalmente a la prensa se le ha denominado como el cuarto poder, en contraposición a los tres poderes, ejecutivo, judicial y legislativo, pero yo diría que hoy en día su posición se ha revalorizado si tenemos en cuenta el proceso de concentración empresarial, concentración de los medios en pocas manos.

Una de las consecuencias de la globalización ha sido la creación de grandes grupos financieros que han desembarcado en las juntas de administración de importantes consorcios periodísticos y de televisión, conscientes del poder de la información en este mundo globalizado. Llevo bastantes años siguiendo diariamente las noticias en distintos medios y periódicos, y puedo afirmar que últimamente parece que siempre escuchamos o leemos las mismas noticias aunque cambiemos de medios televisivos o de periódicos, poniendo en solfa la pluralidad informativa e ideológica, uno de los pilares de nuestras sociedades democráticas europeas. Parece que interesan más los balances económicos que el informar verazmente y con rigor para formar ciudadanos libres y responsables. Basta con analizar el tratamiento dado a la crisis económica para constatar este hecho. Hasta hace dos años no había crisis económica en Europa y, de repente, este año estalla la crisis en Grecia y se contagia a los demás países de la Unión. Y así de repente descubrimos que la Unión Europea está en bancarrota, envejecida demográficamente y con una larga recesión económica por delante. ¡Qué casualidad! Y así todos los medios y al mismo tiempo se hacen eco de la misma noticia, como miembros de una orquesta que interpretan la misma partitura, no se escucha ninguna nota discordante o altisonante y nadie, ni políticos, ni instituciones, plantean alternativas (¿qué pasa con la tasa Tobin?) o manifiestan opiniones diferentes, como si siguieran aquel lema de el que se mueva o disiente no sale en la foto.

¡Viva el pensamiento único! ¿Dónde está el periodismo independiente? ¿Cuándo nos darán información veraz y completa acerca de la gravedad de la crisis? Sobran noticias y programas rosa y faltan debates para decidir qué tipo de sociedad queremos construir y legar a nuestros hijos, por ejemplo, y ahí los medios de comunicación tienen mucho que decir. No nos tratan como a ciudadanos, solamente como productores y consumidores. ¿Hasta cuándo? Quizás ahora con la crisis tendrían que reflexionar los medios de información el papel que han jugado en el desarrollo de la misma. También quizá una consecuencia de ello es la falta de estadistas además de políticos de la talla de Helmut Kolh, François Mitterrand o Felipe González entre otros, con altura de miras y políticas a largo plazo; hay demasiada medianía política, mediatizada por el aparato político de sus partidos, y preocupada más por revalidar su puesto cada cuatro años que por vislumbrar y preparar el camino para la sociedad del mañana. Los ciudadanos están percibiendo que está fallando el sistema político e institucional en medio de todo este alarmismo económico. ¿Dónde están las instituciones, tanto nacionales como europeas? Las crisis vienen bien, también para poner en evidencia lo que falla de nuestro entramado político y sindical y poder regenerar nuestro sistema político y nuestras instituciones.

Patxi Ortigosa

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