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Jueves, 17 de Junio de 2010 - Actualizado a las 07:44h
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ALGUNOS miembros de la Policía Municipal de Pamplona responden al modelo que han diseñado e impulsado durante años quienes ostentan la alcaldía de la ciudad, apoyados por ciertos medios de comunicación y aupados por el poder económico-fáctico. Este diseño de paz social es incompatible con las libertades públicas.
El modelo policial basado en enemigos públicos, en ciudadanas potencialmente delincuentes, en conductas punibles y apoyado en unas ordenanzas municipales restrictivas no es compatible con personas libres y objeto de derechos. La libertad se mide no sólo por la declaración de derechos sino por la posibilidad real de ejercerlos.
Una estructura rígida y militarizada, con honores, medallas y recompensas, que se administra con favoritismos y sanciones, es otro elemento que impide la existencia de una Policía civil y civilizada.
Los mayores delincuentes, quienes más perjuicios causan a la población, quienes más violencia practican, quienes utilizan el poder en beneficio propio y contra los más débiles actúan a placer y aparecen, un día sí y otro también, en los medios de comunicación (en los que son propietarios o controlan). Incluso a estos habría que tratar con dignidad y respeto en el caso poco probable de que fueran detenidos por la Policía Municipal.
El ciudadano no es un enemigo potencial, es un bien a cuidar y apoyar. Y para esto se necesita una Policía amiga, colaboradora, con capacidad de diálogo y disposición a la escucha. El policía no es un ser superior que somete a los díscolos, ni tampoco un ser inferior que obedece a la escala de mando como si no fuera persona consciente y digna de considerarse así. ("Siempre una obediencia ciega supone una ignorancia extrema". Jean Paul Sartre).
Necesitamos agentes emocionalmente equilibrados, que no consideren escoria a quienes supuestamente delinquen. El trato a las personas bajo custodia de la Policía Municipal, y del resto de policías, debería ser digno y respetuoso. Ser agente de Policía debería exigir un plus de humanidad y servicio público. Convendría revisar los requisitos de ingreso en la Policía Municipal.
No se trata de aplicar castigos ejemplares a nadie, ni siquiera a los policías que delinquen o cometen faltas muy graves. Sería muy beneficioso para la convivencia modificar conductas totalitarias, promover habilidades no represoras.
Necesitamos urgentemente una Policía propia y no una copia de la Policía española. Es imperiosa una legislación nacional que no esté sometida a la ley y los poderes españoles.
Josu González Merino
En representación de la sección sindical de LAB en el Ayuntamiento de Iruña-Pamplona
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