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crítica > música

Tiempo de verano, tiempo de jazz Concierto de Raynald Colom Quinteto

por J. ÓSCAR BEORLEGUI - Martes, 8 de Junio de 2010 - Actualizado a las 07:14h

Intérpretes: Raynald Colom, a la trompeta; Javier Velcher, al saxofón; Albert Bover, al piano; Rashaan Carter, al contrabajo, y Frank Fluker, a la batería. Fecha: viernes, 28 de mayo. Lugar: recinto de la Ciudadela, Iruñea. Incidencias: primer concierto del ciclo Jazz en la calle 2010, organizado por el Ayuntamiento. Presentación de Evocación, tercer disco de Colom. Hora y ¼ de duración. Público de ambos sexos y diferentes edades que se mostró más bien curioso; asistencia aceptable.

la décima edición del presente ciclo de jazz cobró vida el último viernes de mayo de manos del sensacional quinteto de Raynald Colom: el Miles Davis catalán, tal y como al nacido en Francia se le ha llegado a denominar. En una tarde más bien fresquita (qué poco dura la alegría, léase la agradable sensación térmica de calor, en la casa del pobre), ante un público que comenzó a llegar al perímetro acondicionado para la música en directo hacia las 20.00 horas y que, todo hay que decirlo, protagonizó varias desbandadas en el transcurso de la actuación, el concierto deparó la interpretación de siete piezas, entre temas propios y versiones: unas composiciones que se caracterizaron por su excelsa duración (unos diez minutos de media cada una) y por revelarse más como generosas expresiones llenas de sabor, de genuino ritmo y sabor a jazz, que como canciones en sí mismas; con los vientos llevando de forma alternativa desde la primera línea de escenario el peso de casi todas las interpretaciones (cediendo en algunas, claro está, sus necesarias raciones de protagonismo a piano, contrabajo -a propósito de una seguidilla flamenca ofrecida, por ejemplo- y batería), los temas ofrecidos, en lo que a sus tempos se refiere, lucieron dos velocidades, mostrándose más animados, con más groove y un marcado sabor a sintonía los llamados a ser alfa y omega de la velada, en claro contraste con los ofrecidos en la parte central; con las piezas ofrecidas en segundo, tercer y cuarto lugar -concretamente-, de impecable y trabajada ejecución, al igual que las restantes (qué maestría la exhibida por el quinteto) pero más duras para el profano; para un público que, curioso en primer lugar más que conocedor a fondo de la presente disciplina artística (he aquí qué sensación nos dejó), a partir de las 20.40 horas, por distintas razones, comenzó a desertar: cosa, a nuestro juicio, derivada en primer lugar del carácter gratuito del acto (circunstancia que, como sucede siempre que no hay que pasar previamente por taquilla, hizo que parte de los asistentes fuesen a probar), y, partiendo de ese punto, del nivel del que hizo gala el quinteto: no apto para todos los públicos… y menos para los no iniciados en el jazz. Y si a ello le añadimos el fresquito, el cada vez más acentuado fresquito reinante, ya tenemos la explicación de que sólo una tercera parte del respetable se quedara hasta el final.

Tiempo de verano (de antesala del mismo más bien, aunque el calor todavía se resista), tiempo de jazz: del mejor jazz -a la vista de lo visto el pasado viernes-, he aquí cómo podríamos definir las presentes semanas; las vividas y por vivir a caballo entre mayo y junio estando como estamos ante uno de los hechos que, inexorablemente, al igual que el montaje del vallado del encierro la llegada de los Sanfermines, anuncia el inicio del verano. Y lo cierto es que, en lo que a nivel y calidad respecta, el presente ciclo no pudo empezar mejor. A ver, tras el presente pistoletazo de salida, qué temperaturas -la meteorología- y qué hechos musicales nos deparan próximamente los grupos liderados por Vincent Peirani (el viernes 11 de junio es la cita) y, por Juan Soler el 18. Quedamos a la espera.

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