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Enemigo mío

Jesús Mª Aragón Samanes y Feliciano Vélez Medrano - Miércoles, 19 de Mayo de 2010 - Actualizado a las 07:09h

Un futbolista recién retirado, uno de los mejores, declaró hace unas fechas que prefería morir a pedir perdón a otro, al que al parecer agredió durante un encuentro trascendental. Al parecer, la agresión fue tremenda, y tanto la prensa como los compañeros le insinuaban constantemente si no pensaba pedir perdón por ello. Pues ya ven, lejos de pedir perdón, él manifiesta que preferiría morir antes. Y es que en el ámbito futbolístico se respira cada vez con mayor intensidad una atmósfera de gran violencia. Violencia que ya se puede observar en la competición infantil. Cuántas veces hemos observado a ciertos padres azuzando a sus pequeños hijos para que vayan a muerte en los partidos de futbito.

Los carlistas no olvidamos, ni antes ni ahora, los Fueros, aunque utilicemos un lenguaje actualizado para explicar nuestra ideología, hoy día. Los carlistas estamos por la aclaración de los hechos del pasado y asumimos la parte que nos corresponde en los actos inhumanos cometidos; no tenemos miedo a ello, y creemos que todos deberíamos esforzarnos por evitar que esos actos inhumanos se repitan, ahora y en el futuro, e intentar lograr la recuperación perdonándonos; ganaríamos en salud.

Los carlistas no olvidamos, ni antes ni ahora, los Fueros, aunque utilicemos un lenguaje actualizado para explicar nuestra ideología, hoy día. Los carlistas estamos por la aclaración de los hechos del pasado y asumimos la parte que nos corresponde en los actos inhumanos cometidos; no tenemos miedo a ello, y creemos que todos deberíamos esforzarnos por evitar que esos actos inhumanos se repitan, ahora y en el futuro, e intentar lograr la recuperación perdonándonos; ganaríamos en salud.

Desgraciadamente he sido testigo de cómo dos hermanos de 10 y 15 años han sido internados en un centro de acogida para menores y sometidos a un régimen carcelario durante casi cinco meses, sólo por el hecho de no querer estar con su madre tras la separación de sus progenitores (los violadores, asesinos y delincuentes de esa edad están en sus casas en menos tiempo, recientemente hemos tenido varios ejemplos). El padre, en su desesperación, ha llamado a todas las puertas donde creía le podían ayudar y en todas, incluso en el Defensor del Pueblo, ha recibido la misma contestación: "No te preocupes, tus hijos están muy bien y será óptimo para ellos porque aprenderán a verbalizar".

Un futbolista recién retirado, uno de los mejores, declaró hace unas fechas que prefería morir a pedir perdón a otro, al que al parecer agredió durante un encuentro trascendental. Al parecer, la agresión fue tremenda, y tanto la prensa como los compañeros le insinuaban constantemente si no pensaba pedir perdón por ello. Pues ya ven, lejos de pedir perdón, él manifiesta que preferiría morir antes. Y es que en el ámbito futbolístico se respira cada vez con mayor intensidad una atmósfera de gran violencia. Violencia que ya se puede observar en la competición infantil. Cuántas veces hemos observado a ciertos padres azuzando a sus pequeños hijos para que vayan a muerte en los partidos de futbito.

Una vez más ponemos de manifiesto, a través de éstas páginas, los intentos de profesionales de la educación para la incorporación de deportes de participación y no de competición, y todo ha resultado inútil. Es más, cada vez se hacen más campañas para la creación de equipos deportivos en todas sus variantes, para la competición pura. Con la cantidad de actividades que pueden ser puestas en práctica para los pequeños, en cuanto a juegos deportivos de participación, talleres, formación en valores, etcétera.

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