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himalayismo

Oh Eun Sun es la primera

La coreana completa con el annapurna, cuya cima holló ayer, los 14 "ochomiles"

Miércoles, 28 de Abril de 2010 - Actualizado a las 07:10h

Oh Eun-sun, en la cumbre del Annapurna.

Oh Eun-sun, en la cumbre del Annapurna.

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BILBAO. "Mansae". Cantó victoria Miss Oh (Namwon, Corea del Sur, 1-3-1966) entre la ventolera que difumina las imágenes y el cansancio tras más de 13 horas de ascensión casi sobrehumana en el Annapurna (8.091 metros), la montaña sin piedad. Eran jadeos. "¡Hurra!", exclamaba mientras ondeaba la bandera de su país en la cima. Eran lágrimas: "Papá, mamá, ahora lo que quiero es volver a casa", decía abatida. Saludaba así a la historia la primera mujer en hollar los 14 ochomiles del planeta. 24 años después de que Reinhold Messner ingresara en el libro de oro del montañismo tras ser el primer hombre en tocar los techos del mundo, una coreana enjuta, férrea y tozuda le acompaña desde ayer en el Olimpo. Es la primera mujer que allí ingresa. A día de hoy, sí. Por mucho que las dudas sobre su cima en el Kangchenjunga emborronen toda esta gesta. Eso sí, Miss Hawley tendrá la última palabra.

"Quiero compartir la alegría con el pueblo coreano. Muchas gracias". El sonido de su respiración áspera y dolorosa, en busca del oxígeno que escasea a más de 8.000 metros, entre el viento huracado y la nieve que se acumulaba descarada en lo más alto, traspasaba la pequeña pantalla de millones de surcoreanos que desde sus casas vivían en directo la ascensión de su compatriota. Una cuestión de estado. La cadena KBS retransmitió la hazaña, una gesta en mayúsculas debido a las complicadas condiciones meteorológicas. "Estoy orgulloso de ser coreano", gritó un vecino que estaba observando la escena histórica en la estación de Seúl. El presidente surcoreano, Lee Myung Bak, enseguida envió un mensaje a Miss Oh: "Ha sido una victoria humana". Algo más: "Tu logro ha reanimado el espíritu de reto en la gente".

La asiática tiene a todo su país detrás. Se ha convertido en una estrella. En el cartel de lujo de Corea del Sur, donde también brillan la patinadora Kim Yu Na, oro olímpico en Vancouver. La implicación del Gobierno en la carrera femenina impulsó a Oh Eun Sun, que ha contado para su última aventura con un presupuesto de cinco millones de euros y un equipo de 26 personas de la televisión pública. Que ella ganara esta carrera era una obsesión. Además del potente patrocinador, Black Yack, con el que lleva desde 2002. Su portavoz, Park Eun Joo, celebró el último ochomil de Miss Oh. "Ha hecho historia", se felicitó.

sin noticias Miss Oh emprendió su ataque a la cima un poco antes de las dos de la madrugada, hora nepalí. Habían pasado 13 horas y 16 minutos desde que ella, sus tres sherpas y dos cámaras de televisión, Ha Young Jung y Kwan Joo Nha, salieran desde el campo 4 cuando alcanzaron el pico. Ascendieron en busca del cielo, a más de 30 grados bajo cero, con un fuerte viento –de hasta 14 metros por segundo– y con la nieve fresca cubriendoles las piernas, lo que obligaba a abrir huella con mucho trabajo. Las condiciones fueron realmente duras y, de hecho, el descenso fue crítico, ya que al hacer cumbre tan tarde la noche empezó a caer en las curvas del Annapurna mientras los alpinistas descendían al campo 4. Se apagó el día por completo en la blanca nieve y los montañeros tuvieron que bajar hasta el campo 4 de noche, a oscuras, sólo la luna llena les iluminaba el camino. De hecho, a última hora de ayer se desconocía el paradero de algunos de los miembros de la expedición de la surcoreana, aunque es probable que ya hubieran rebasado el campo 4.

Llevaba consigo Oh Eun Sun la foto de Go Eun Sun, su compañera, su amiga, su compatriota, su rival en la carrera, que falleció el año pasado cuando descendía del Nanga Parbat. Se había prometido a sí misma que la llevaría hasta el pico del Annapurna, esa montaña que ya se le resistió el pasado año, cuando en octubre de 2009 ya podía haberse convertido en la primera mujer con 14 ochomiles. El récord, las medallas, la gloria tuvieron que esperar. El destino quiso poner emoción a las páginas de la historia. El oráculo quiso que la pelea por ver quién era la primera fuese visceral. La primavera de 2010 iba a dictar sentencia. Miss Oh encaraba el nuevo año con una sola cima pendiente; Edurne Pasaban y Gerlinde Kaltenbrunner acechaban con dos picos por conquistar. La austriaca, probablemente la alpinista con el estilo más puro de las tres, se desmarcó. Le apartaron de la carrera las propias montañas que le quedaban por coronar, el Everest (donde se encuentra ahora) y el K2, las dos moles de los ochomiles, los dos colosos; y sus propias intenciones, siempre ajenas a esta disputa. No obstante, la tolosarra iba a dar guerra. Planteó una doble expedición al Shisha Pangma –su pesadilla– y al Annapurna para intentar luchar contra el tiempo. Comprimir el reloj. Pero no pudo encoger los minutos la guipuzcoana y Miss Oh le arrebató el primer puesto. Y eso que el tiempo en los últimos días parecía que le estaba echando un cable, puesto que el día en el que la coreana pretendía hacer cima era el domingo, pero el cielo estaba muy inestable y la idea de llegar a la cima se tornó en imposible. Pero ayer sí pudo ser.

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