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lourdes molinero socia fundadora de la consultora ágathos Management y profesora de programas de alta dirección de foro europeo

"El progreso laboral de la mujer no es una lucha contra el hombre; en un mundo mixto, el 50% no puede estar fuera"

Lourdes Molinero no es feminista y no le gusta basarse en los extremos para alcanzar objetivos; pero esta consultora de 50 años defiende la incorporación de la mujer en puestos de responsabilidad en la empresa -en los que ahora escasea- porque la sociedad la componen ambos sexos

sagrario zabaleta - Domingo, 4 de Abril de 2010 - Actualizado a las 09:30h.

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Lourdes Molinero, en su conferencia de Pamplona.

Lourdes Molinero, en su conferencia de Pamplona. (JAVIER BERGASA)

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pamplona. Hace 20 años, las directivas que trabajaban en Madrid se conocían entre ellas. Lourdes Molinero, consultora y profesora de Programas de Alta Dirección de Foro Europeo, era una de ellas. Inició una "carrera de fondo junto a otras compañeras" donde las mujeres empezaron a ocupar cargos de responsabilidad en las empresas. Actualmente, entre el 25% y el 30% de los puestos directivos en España lo ostentan mujeres -porcentaje semejante a países europeos como Francia e Italia-; pero esta cifra desciende al 8% en los consejos de administración. La carrera continúa, "no podemos tirar la toalla", porque esto "no ha hecho más que comenzar, no es una lucha entre hombres y mujeres, sino de cambios sociales profundos, ya que es necesario que en un mundo mixto, el 50% que siempre ha estado fuera ocupe el lugar que le corresponde", recalca esta licenciada en Económicas y Empresariales, de 50 años, que no se declara feminista.

¿Qué aporta la mujer a la empresa?

Su incorporación a puestos directivos ha coincidido con la aplicación de una concepción más humanista de la organización, donde los comportamientos de las personas se trasladan a los de la empresa; una idea que se aparta del mercantilismo y el utilitarismo. Las mujeres tienen menos ansia de ejercer el poder por el poder. Eso hace que cuando quieren formar un equipo, los profesionales que lo integran se implican de una forma más eficaz, porque las mujeres no intentan pisar a nadie para subir. Además, poseen una mayor capacidad para comunicar, se implican mucho en lo que hacen, algo que aporta credibilidad en el grupo y más compromiso de éste, con lo que se retiene más talento. En definitiva, nosotras intentamos sacar lo mejor de cada persona para alcanzar un buen resultado final.

En el departamento de Recursos Humanos, ahora muy acertadamente se empieza a denominar dirección de Personas, predomina la presencia femenina, ¿por qué sucede?

Cuando la empresa asume que las personas son el centro de la organización y reconoce que son su mayor valor, ésta debe colocar en la dirección de Recursos Humanos a un profesional que cree firmemente en las personas.

Entonces, ¿quiere decir que el hombre no cree?

No, no cree. Pero para explicar esto hay que hablar de cómo la sociedad ha educado al hombre. Desde pequeño, se le ha formado para tener un papel predominante, ser la cabeza familiar y liderar los puestos de responsabilidad en las empresas. Esta formación le lleva a configurar una concepción de poder ambiciosa; donde muchos de ellos para lograrlo pasan por encima de lo que haga falta. En cambio, la mujer no concibe el poder de esta manera, y prioriza otros valores.

¿Cuáles son esos valores?

La familia por ejemplo. Pero, ahora observo una tendencia peligrosa. No me gustan los extremos, y en las nuevas generaciones detecto cómo se centran de forma exagerada en la faceta profesional, y se crea una presión excesiva, con un afán desmesurado por demostrar que una está capacitada para ejercer responsabilidades. Esto no es bueno, ya que no se puede considerar un fracaso que una mujer no alcance un puesto directivo, hay hombres que no lo consiguen y no pasa nada. No todo el mundo dispone de las cualidades necesarias para ejercer ciertos cargos. A veces, conviene reflexionar, ya que a mujeres les ha sucedido que al madurar se dan cuenta de que hay facetas de la vida que merecen más la pena.

La crisis, ¿cree que la mujer la está soportando mejor?

A ambos sexos nos ha afectado de la misma manera, es decir, mucho. Pero si se analizan las cifras de niveles de paro, a la mujer le ha perjudicado menos, pero a veces, este dato puede tener una lectura negativa. Si en esta época de crisis, las empresas han tenido que recortar personal en puestos directivos han mantenido al personal que menos sueldo cobra, en este caso, las mujeres. Seguimos recibiendo menos retribución que los hombres. Sólo como ejemplo, en Francia y en Italia las directivas cobran menos dinero que sus compañeros, pero esta brecha todavía es seis puntos mayor en España de lo que está en estos dos países. Aún muchos empresarios se mueven con la idea de que la mujer representa el segundo sueldo en la unidad familiar, cuando a veces no es así.

¿Qué se puede hacer para acabar con esta concepción?

Hablamos de un cambio social muy profundo, todavía nos costará una generación más. Hay que lograr que los hombres asuman una corresponsabilidad en la pareja para comprender que la familia compete a los dos, y lograr que eso se vaya trasladando a las medidas de conciliación en el trabajo. Me indigna que cuando se habla de conciliación se matiza para la mujer trabajadora. Perdóneme usted, será para todos, no sólo para las mujeres. Es inadmisible que todavía, en pleno siglo XXI, haya personas que en una entrevista de trabajo pregunten a la candidata si tiene la intención de quedarse embarazada, como algo determinante para elegirla para el puesto ofertado. ¡Intolerable!

¿La mujer ha cometido errores en la carrera de fondo en la que está inmersa? ¿Se han superado?

Las mujeres hemos peleado mucho para ascender en la escala profesional y hemos tenido que demostrar mucho más que los hombres. Esto puede haber repercutido en que algunas mujeres tomaran los modos masculinos para dirigir, y demostrar más firmeza, dureza y seguridad en sí misma. Eso es un error. La empresa valora de la mujer su manera de dirigir, su empatía, su capacidad de comunicar, de generar equipos, de no darle miedo rodearse de gente mejor que ella. La mujer es más generalista y el hombre más puntilloso para llegar hasta el final de un tema en concreto, a él le pierde el conjunto. Eso sí, las nuevas generaciones de mujeres se incorporan a los puestos directivos con otra visión, aunque hay mucho camino por recorrer todavía.

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