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d.n. - Lunes, 15 de Marzo de 2010 - Actualizado a las 08:16h
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Mathias B., víctima de Statt. (Foto: tve)
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pamplona. Según informó ayer TVE, un ex sacerdote alemán llamado Wolfgang Statt, acusado por pederastia en su país durante las décadas de los 60, 70, 80 y 90, pudo haber abusado sexualmente de varios niños vascos durante su estancia en la sede de los jesuitas de Loiola, en el municipio guipuzcoano de Azpeitia.
Statt cursó dos años en la facultad de Filosofía y Letras del Santuario de Loiola entre los años 1966 y 1968. Años después volvió a la localidad con alumnos a los que daba clase en el colegio Canisius de Berlín.
En unas declaraciones recogidas por la televisión pública española, Mathias B., un hombre que en 1976, con sólo doce años, le acompañó a uno de sus viajes de vacaciones a Loiola, confesó cómo el padre Statt abusaba de ellos y los sometía a tremendas palizas. "Yo sé que los castigos los ejercía también sobre jóvenes vascos", aseguró. Al mismo tiempo, Mathias, que ahora tiene 45 años, ha querido salir y contar su experiencia para animar a otros vascos que sufrieron abusos en manos del sacerdote, a que denuncien públicamente lo que les ocurrió.
El ex religioso organizaba actividades de verano y competiciones deportivas donde participaban tanto los niños del municipio como los que venían con él del extranjero. "Desde el primer momento ejerció sobre nosotros un poder absoluto. Nos obligaba a hacer un trato: mientras estuviéramos allí, él adoptaría el roll de nuestros padres", aseguró Mathias.
El hombre explicó la manera en la que el ex sacerdote abusaba de los niños: "Ponía sus propias reglas y había que cumplirlas a rajatabla. Pero, además, nos ponía trampas para que rompiéramos las reglas y luego tener la excusa para poder castigarnos". Asimismo, aseguró que "los castigos consistían siempre en azotarnos con un palo en el culo. 40 golpes si eran con el pantalón puesto. Pero si te quitabas el pantalón, entonces eran sólo 20. Tenía sus propias reglas matemáticas".
Pero el tormento no acababa ahí. Para reducir las represalias, los chicos podían pedir a algún compañero que compartiese el castigo. De esta manera, sin los pantalones, los 20 azotes se reducían a quince por cabeza. Tras las agresiones, el sacerdote aplicaba crema en el trasero de los niños y les insertaba un supositorio.
VIDA EN CHILE La noticia de los posibles abusos por parte del ex sacerdote surgió hace unas semanas, cuando un ex religioso bajo el nombre de Wolfgang S., que sería el propio Statt, hacía público en el diario alemán Der Spiegel que había abusado sexualmente de menores y que en 1991 informó a sus superiores, según recogió la agencia Efe.
Trabajó como jesuita en Chile desde 1985 hasta 1992, año en el que abandonó la orden religiosa. Tiempo después se casó y tuvo una hija. A principios de febrero, diversos medios chilenos se hicieron eco de la noticia de los abusos, lo que hizo que el Provincial de la orden jesuita en Alemania emitiese una declaración en la que aseguraba que las denuncias contra Wolfgang S. "son denuncias por maltrato a jóvenes en los 70 y 80 en colegios de Alemania. No hay denuncias por abuso sexual", al tiempo que añadió que no existen quejas por "maltratos durante su tiempo como jesuita en Chile".
"El sacerdote ponía sus propias reglas y había que cumplirlas a rajatabla"
MatHIas B.
Víctima de abusos de Wolfgang Statt
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