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por pedro esarte - Sábado, 13 de Marzo de 2010 - Actualizado a las 09:27h
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SI en algo nos estamos repitiendo los autores navarros (y los traídos de fuera), es en historiar sobre Navarra. Es prácticamente imposible traer todos los títulos que, con más o menos pompa, se remiten a la Historia general de Navarra. Por eso sólo me voy a circunscribir a los relatos más globales de ella, con títulos concretos inclusive.
Se considera la primera compilación histórica la escrita por el príncipe de Viana (siglo XV), a la que siguieron la de Diego Ramírez de Avalos (1534), las de Pedro de Agramont, Moret, Oienhart y otras, ya en el siglo XVII.
En el siglo XX tenemos la Historia de Navarra de Sánchez Albornoz, Anacleto Ortueta, Joaquín Arbeloa (3 tomos), José Mª Lacarra (1972; 3 volúmenes), otro más del mismo (1975), de Jaime del Burgo padre (Historia de Navarra, 1978), del mismo (Historia General de Navarra, 1992, 3 volúmenes), Historia de Navarra (de 9 autores 1990), Historia de Navarra (editada por el Gobierno de Navarra en 5 volúmenes), Historia de Navarra de Luis Landa el Busto (patrocinada por el Gobierno de Navarra 1999), Historia Breve de Navarra (Usunariz 2006), Nueva Historia de Navarra (2010) y alguna más que me dejaré.
No puedo dejar de hacer referencia a otra que recibió la ayuda del Gobierno y las ilustraciones de Príncipe de Viana (2001), de Azcona Pastor y Gortari Unanua. Partiendo de una ideología apologética del franquismo (y como ensayo histórico-político sobre las señas de identidad originaria del viejo reino), presenta por encima de veracidades o falsedades, una cuestión de adoctrinamiento. Hecho que parece repetirse con la última que comentamos.
Si nos pusiéramos a analizar cuántas veces han sido publicadas las tesis sobre la Historia de muchos de estos autores, también podríamos escribir otro libro. Son decenas las veces que los Floristán, Martín Duque, etcétera, han expuesto sus tesis sobre el mismo tema, lo que representa un dinero malgastado por instituciones, y refleja además el interés político unilateral del relato, fuera del contraste de opiniones. En el presente, la institución religiosa que más ha incidido en términos de dinero público en darnos su versión política de la historia con intereses educativos, políticos y económicos, viene a proporcionarnos la misma versión con párrafos amoldados.
El día 26 de febrero del presente año 2010 se entrevistó a toda plana a Francisco Javier Navarro Santana, para explicar su edición de Nueva Historia de Navarra, elaborado principalmente -se dice- para estudiantes. La bibliografía que propone se indica como recomendada, y se limita sectariamente a autores afines y adictos en exclusiva.
También desde la Universidad de Navarra del Opus los profesores Mª Amor Beguiristain, Francisco Javier Navarro y Agustín González realizaron una presentación del mismo libro y emitieron un comunicado sobre su elaboración y sus autores, dándose la referencia de su presentación en el Archivo General de Navarra. Así, al día siguiente, fue el mismo presidente del gobierno de Navarra, Miguel Sanz, quien acompañado del autor y Juan Manuel Mora, presentó el libro.
Mora profesa oficio y conoce muy bien lo que da de sí la información. Ocupó el cargo de adjunto al vicerrector de Comunicación Institucional, y actualmente es presidente del Servicio de Publicaciones de la Universidad de Navarra, profesor de la Facultad de Comunicación y da clases en la Facultad de Comunicación Institucional de la Universidad de la Santa Cruz (Roma). Obtuvo el doctorado en la misma facultad en el área de Empresa Informativa y entre 1991 y 2006 trabajó en el Departamento de Comunicación del Opus Dei en Roma. En su especialidad, combina la comunicación institucional, con su ejercicio profesional y la consultoría con la docencia.
En la presentación, y contradiciendo los mapas que se plasman en el libro, definieron a Navarra como "sociedad de frontera", destacando que "el Departamento de Historia de la Universidad de Navarra, al que han pertenecido todos los autores del libro, proporcionó un impulso decisivo para que la investigación histórica navarra hasta hace medio siglo muy centrada en la etapa medieval, abriera caminos nuevos en periodos distintos".
¿Ineptitud o intencionalidad?
Naturalmente en un breve artículo no puedo referirme a todos los autores ni reproducir todas sus tesis. Pero vemos que siguiendo la escuela de Fernando García Cortazar, de resbalar sobre los hechos para que el lector no vea la luna, los autores llegan a visionar la directriz del relato en la punta del dedo que la señala.
Alfredo Floristán, por mostrarlo en una cita, se mantiene al margen, sin tocar el suelo real del hecho, con verdades a medias: "En poco más de dos meses, Fadrique Álvarez de Toledo (el duque de Alba en 1512) controló la Navarra peninsular sin apenas derramamiento de sangre... Maya urgía menos, y el virrey, conde de Miranda, se tomó casi un año para movilizar huestes de la nobleza beamontesa y milicias de las villas, y el 8 de julio de 1522 cruzó el puerto de Velate. Fue un combate desigual y la fortaleza capituló el 19 de julio".
Salcedo Izu, por su parte, opta por la sacralización y sublimación de los hechos. Recogiendo la histeria de una frase emitida por la Diputación del reino del año 1776, describe que: "El establecimiento de esta monarquía, según los artículos preliminares de su elección, basados en un contrato respaldado en continuo juramento de 46 reyes (...) está pactado con el Reino de Navarra bajo un solemne juramento, hecho ante la presencia del mismo Dios y sobre sus cuatro evangelios, el guardar a sus naturales toda su Constitución, sus exenciones, sus franquezas y sus fueros".
Tampoco resultan explicables los planos que recogen los mapas editados al final del libro, y extraño que siendo sus autores 12 profesores universitarios que han pasado y/o ejercen dicha profesión y el editor Francisco Javier Navarro Santana, además doctor en Historia Antigua por la Universidad de Navarra desde 1992, no hayan concebido que para estudiar el Paleolítico, Neolítico, Edad del Bronce, Megalitismo e incluso las rutas de las calzadas romanas, no se puede limitar los estudios en base a unas fronteras actuales, como si los hechos históricos estuvieran sujetos a bases legales.
Es ridículo que la orografía, climatología, caminos, rutas, formas de vida trashumantes, etcétera, puedan circunscribirse a los términos actuales de Navarra, como paredes cortadas por límites territoriales impuestos en vigor a la fuerza. Pero así han sido concebidos la mayoría de los mapas de los grabados.
Una pregunta aparece al par de estas deducciones: ¿qué importe ha gastado el gobierno de Navarra en apoyar estas tesis ya publicadas anteriormente por los mismos autores, y también subvencionadas?
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