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SOCIEDAD | NAVARRA

Más "discriminación" que incentivo

Elevar a 600 euros las ayudas por excedencia paterna levanta ampollas entre las madres y no convence a los padres, que piden que se amplíe para todos ya que la mujer es la que hoy cuida a los hijos mayoritariamente. Y reclaman ayudas para mujeres que trabajan.

A. Ibarra

- Jueves, 25 de Febrero de 2010 - Actualizado a las 07:24h

Mikel, cuidando a sus hijas Irati y Amaiur.

Mikel, cuidando a sus hijas Irati y Amaiur.

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mikel ha dejado su trabajo de farmacéutico para cuidar a su segunda hija, Irati. Lo vive como una oportunidad de disfrutar de su familia y se le ve feliz. "Con un turno partido en mi trabajo era muy difícil conciliar y llegar a buenas horas...", admite. No se agobia entre pañales y biberones, y presume de tener experiencia en el reparto de las labores de casa desde que llegó Amaiur, hace dos años y medio. Empezó su plan de conciliación compartiendo tanto la baja maternal como las horas de lactancia con su mujer. El 18 de enero arrancó su excedencia, atípica teniendo en cuenta que el año pasado tan solo 24 hombres se acogieron a este permiso. La primera excedencia la disfrutó su mujer, en aquel momento él ganaba más y fue una decisión conjunta. En esta ocasión, ella sacó plaza como maestra de inglés y "tuvo que incorporarse al trabajo, de manera que apostamos por su promoción en lugar de estar recurriendo a abuelos y familiares". En principio la idea es volver al trabajo para septiembre-octubre. Ahora cobra 417,27 euros (es para el segundo hijo a partir de la baja maternal) y con la nueva medida aprobada esta misma semana por el Gobierno foral con carácter retroactivo, 600 euros (las madres continúan con 417,27); además verá ampliado el permiso de ocho a diez meses. La idea del departamento de Asuntos Sociales es favorecer que quienes soliciten el permiso sean también los padres. "Nosotros nos habíamos hecho la idea de cobrar 417 euros y apretarnos el cinturón, ahora quizás pensemos en alargar la baja uno o dos meses más", explica. Sobre el fondo de la medida no cree acertado que haya una "discriminación" entre hombres y mujeres porque al final, apenas son una minoría los hombres que se acogen a estas medidas. "Es una medida más de bombo y populista que efectiva. No tiene repercusión económica para el Gobierno foral porque hay poca demanda. Además, no se tiene en cuenta los ingresos del receptor, yo la enfocaría más por renta", asegura. "Si la suben, que sea para todos".

La pareja tampoco comparte que se haya suprimido este año la ayuda para madres trabajadoras. Hace dos años les concedieron cien euros mensuales, al siguiente se la denegaron por renta y este año la eliminan: "En crisis, son ese tipo de ayudas permanentes por las que hay que apostar".

igualdad Otras madres con niños consultadas ayer por diferentes centros de salud se mostraban mayoritariamente críticas con la medida de primar la excedencia masculina. Orreaga Goñi espera consulta en el pediatra de Burlada. Tiene claro que la excedencia es una cuestión meramente económica. "Hay que sopesar los sueldos y, en nuestro caso, él ganaba más. Yo trabajaba 30 horas, tenía que reducir jornada o coger una guardería, y al final lo valoras todo", explica. También Ana prevé cogerse una excedencia hasta que el niño cumpla un año, ahora tiene dos meses. "Ganamos parecido, lo que ocurre es que mi trabajo era más flexible", indica. En su caso, no está de acuerdo con los 182,73 euros de diferencia: "Si quieren incentivar a los padres que no sea a base de cobrar más, porque somos nosotras las que nos cogemos mayoritariamente la excedencia", abunda.

"Si es por un tema de igualdad, debería ser una subida para los dos progenitores, no darles más por desempeñar el mismo trabajo", señala Ainhoa. "Las mujeres nos estamos cogiendo excedencias porque cargamos más con los hijos, y no nos implicamos tanto en el trabajo para atender la familia. Son roles adquiridos y que cuesta cambiar", remarca.

Para una enfermera del Servicio de Atención a la Mujer de Burlada, la verdadera motivación debe dirigirse a la madre a través de "bajas más largas y más apoyo económico a la excedencia porque es la que lleva el peso". "El padre que tiene un buen sueldo no se va a coger una excedencia por esa diferencia", precisa. Una compañera censura que se "pague más a los padres por el mismo trabajo; la mujer tiene el mismo derecho". "Hacen falta más ayudas a madres con cargas e hijos hasta una edad, a las que están en casa", recrimina Marta Mutilva.

Una matrona también habla en alto de discriminación. "Es la mujer la que se coge el permiso porque gana menos. Y ahora en el mismo puesto va a cobrar menos", indica. "Si hubiera igualdad económica en los salarios haríamos otro análisis", concluye. "No es una solución porque por esa vía no se van a pedir más excedencias. Es tema educativo", añade otra sanitaria. "En la mente de los hombres no está esa inquietud, no sólo porque ganan más, sino porque no la ven su responsabilidad". En medio de duras críticas, una enfermera de Burlada despuntaba con una lanza positiva: "La actitud de los hombres va cambiando y la sociedad tiene que entender que un padre puede ejercer ese trabajo. Ahora hay pocos hombres con excedencia pero irá cambiando, hay que darles oportunidades", si bien "sólo en casos en los que ellos ganan menos se da esta situación".

media jornada Más allá de excedencias, la familia encabezada por Patricia Olaiz y Patxi Molina echa en falta ayudas públicas permanentes dirigidas a todas las madres, con independencia de que trabajen o no. "Trabajar un sólo miembro es difícil, y para conciliar tienes que echar mano de abuelos y familiares. Hacen falta más ayudas para libros, para comedores, guarderías...", señalan. También José Casillas cree que habría que posibilitar una media jornada para las mujeres. Y José María García introduce el tema de la crisis. Su mujer se acogió al permiso materno. "Yo estoy en regulación de empleo y no me puedo permitir coger una excedencia sin saber si voy a conservar mi puesto. El problema es que mantener a un hijo es muy caro, pañales, ropa...". Una madre de la ikastola Paz de Ziganda alerta de la "doble discriminación" que supone "ganar menos" dentro y fuera del trabajo. "Lo positivo sería que se elevaran las cuantías para ambos", indica Alfredo Pascal. Para Isabel, Olga y María Jesús, hay formas de incentivar sin incidir en "que la mujer siempre cobre menos": "Hace falta que las madres que no trabajamos podamos cotizar o incentivar la media jornada para sobrellevar trabajo y casa". Finalmente, para Pilar Arriaga, de CCOO, más que ayudas directas, lo que la conciliación necesita son servicios de proximidad. Los 600 euros no sabe "qué impacto va a tener": "Habría que preguntar a los hombres si por 200 euros más irían a una excedencia dejando su trabajo, no tanto por dinero sino porque no lo abandonan con tanta facilidad, por su promoción...".

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