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La Casa del Almirante estará terminada a mediados de marzo

las obras han conseguido recuperar el patio interior renacentista, calificado de "joya"

Se han instalado puertas cortafuegos y una nueva escalera de servicio, dado que la antigua había desaparecido

fermín pérez-nievas - Viernes, 19 de Febrero de 2010 - Actualizado a las 07:26h

Castillo, Casado e Iturre atienden las explicaciones de la arquitecta Belén Esparza.

Castillo, Casado e Iturre atienden las explicaciones de la arquitecta Belén Esparza. (Foto: f. pérez-nievas)

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tudela. Las obras de la Casa del Almirante (siglo XVI), sede de la Fundación María Forcada, podrían concluir a mediados del mes de marzo aún cuando el plazo fijado señalaba el mes de abril. Los trabajos que está llevando a cabo la empresa guipuzcoana Amenabar, siguiendo el proyecto de la arquitecta Belén Esparza, han conseguido recuperar el patio interior renacentista que se encontraba en un avanzado estado de abandono. Según explicó ayer Esparza, "la gran ilusión que tenemos es que hemos conseguido sacar adelante la joya de la casa". La intención del proyecto se centraba en conservar, en la mayor medida posible, toda la estructura y vigas de madera que existían. Para ello han dado un tratamiento contra carcoma y un posterior baño para recuperar el color de la madera.

El patio central lo han dejado sin cubierta, tal y como era en su origen, si bien en el último piso se ha colocado un techo de cristal para que pase la luz. Además el pozo que había en el centro en la planta baja se ha sacado a un patio exterior.

En este momento, los trabajos de la Casa del Almirante van muy avanzados y están terminando de colocar el pavimento en los pisos más bajos del edificio mientras que en los más altos se están pintando.

En los trabajos que se han llevado a cabo, y que comenzaron a principios de 2009, destacan también la construcción de una escalera para incendios ya que la que existía sólo llegaba hasta la segunda planta o planta noble. Junto a esta nueva escalera se han instalado unas puertas que se cierran de forma mecánica y que actúan de cortafuegos. Como explicó Esparza, "las puertas se cierran automáticamente ya que están retenidas con un electroimán que las suelta cuando hay un incendio".

En la parte más emblemática del edificio, las salas que dan a la calle Rúa, se han mantenido las puertas de madera originales, dado su valor por el trabajo de labrado que presentan.

El interior se encontraba en peor estado del que habían supuesto dado que "estaba con tierra por encima y con maderas pero no se veían las tripas. Los maderos estaban comidos en la parte de atrás. En un momento dado decidimos cambiar la estructura de atrás y poner toda la crujía nueva", señaló Esparza.

las claves

· Inclinado. Llama la atención que tanto las paredes como suelos y techos de la Casa del Almirante están torcidos. De hecho, una de las vigas principales del patio está inclinada con una diferencia de 10 centímetros.

· Hierro y madera. La puerta de acceso al edificio se elaborará mezclando el hierro y la madera, los dos elementos que caracterizan el edificio.

· Pinturas. Se han eliminado unas pinturas que había en las paredes de la sala principal que da a los balcones de la calle Rúa.

· Notario. En algunas puertas de cristal se pegarán notas de un notario que hacen referencia al edificio y que datan de 1541.

· Las cifras. El edificio tiene una superficie útil de unos 1.100 m2 y el coste de las obras asciende a 1,9 millones de euros.

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