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Mesa de redacción

Por la boca muere la Justicia

por víctor goñi - Sábado, 30 de Enero de 2010 - Actualizado a las 09:24h

Acostumbrados como estuvimos a que fueran etarras de la peor ralea quienes convertían los juicios -se diría que una cosa seria- en irritantes humoradas, las salidas de tono de la señora magistrada que ha dirigido el último proceso contra Arnaldo Otegi -por un supuesto delito de enaltecimiento del terrorismo- han generado sorpresa, malestar y hasta indignación, por este orden, incluso entre quienes por su aversión al procesado no cruzarían con él ni una palabra. Para empezar, porque todo reo, más allá de las iniquidades que haya podido cometer, se merece un respeto de los togados, por un elemental sentido de la educación y también porque, hasta que no se dicte contra él una sentencia condenatoria, le asiste la presunción de inocencia. La que precisamente ha podido poner en solfa doña Ángela Murillo con sus inapropiadas respuestas a Otegi y sus abogados -verbigracia, "¡Como si se toma un vino!"-, unas expresiones tras las que, al margen de los hechos que se hayan o no probado, podría atisbarse una falta de imparcialidad que vicie de raíz esta causa. Con ser todo malo, lo peor es que la Justicia vuelve a estar en boca de todos por una cuestión ajena a lo estrictamente procesal, lo que desde luego no ayuda a restañar su crédito. Eso sí, la juez extremeña puede congratularse, no sólo por un protagonismo mediático por el que ha porfiado a conciencia, también porque ya tiene en la red social Facebook su club de fans, gentes de lo más cabal y moderado, imagínense. Qué perversidad, esta Justicia exacerbadora de las más bajas pasiones. Y qué craso error.

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