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El Farolito

Alcanzar una cierta edad suele ser un engorro

por f.l. chivite - Miércoles, 27 de Enero de 2010 - Actualizado a las 07:23h.

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y conlleva una serie de fastidios, ya saben. Molestias más que nada de orden físico que cada cual sobrelleva a su manera. Seamos compasivos: no entremos en detalles. Pero luego, además, ay, hay otra cosa: la gente que ha accedido al poder es de tu generación. Tienen tus años. Lo que resulta doblemente penoso en la provincia. En el viejo y entrañable ámbito local. Doblemente penoso, porque los conoces a casi todos más o menos de cerca. Y no me refiero sólo a los que han llegado a los puestos más altos. También a esos otros menos visibles que han ocupado cargos y despachos de segundo nivel. Eso que podríamos denominar "la discreta fauna de los intersticios y los aledaños". Los has visto venir. Los has visto medrar y trepar. Sabes de dónde salen y cómo eran. Te cruzas un día con uno de ellos por la calle y es como si vieras dibujado todo su adornado currículum en una especie de nubecilla que flotara por encima de su cabeza. Y con todo, aún te resulta difícil de creer. Pero en fin, es así y punto. Ahora bien, abundando un poco en ese asunto, uno de los personajes de la sociedad humana que siempre me ha llamado la atención y me ha dejado atónito por su presencia constante en las distintas épocas y culturas es el tarugo con puesto. Ya me entienden: el tarugo al que nombran director general de algo o jefazo de lo que sea. No digo que abunde, pero todos conocemos a más de uno. Y es un fenómeno que me ha intrigado desde pequeño. Confiaba en que, con el tiempo, sería capaz de encontrar la explicación, pero no. La madurez está sobrestimada. De todas formas, ¿qué demonios hace que el tarugo, un tarugo aceptado por todos, un tarugo resistente y compacto, el tarugo de toda la vida, el tarugo histórico, ya me entienden, consiga todavía (y con cualquier clase de gobierno), encaramarse a puestos y cargos relativamente elevados? ¿No es un enigma? Una de las posibles respuestas, claro, es que a la Administración le viene bien contar con algunos tarugos. Pero ¿por qué? Es absurdo. ¿Alguien sabría explicar eso?

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