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Con la puesta en escena de ayer en Estrasburgo, el verdadero arranque de la presidencia española de la UE, el mandatario socialista inicia su campaña para recuperar, antes de las generales de 2012, la credibilidad perdida
Jueves, 21 de Enero de 2010 - Actualizado a las 07:23h
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lA propuesta de un gran pacto social entre trabajadores y empresarios fue la idea fuerza que José Luis Rodríguez Zapatero defendió ayer en el Parlamento Europeo, en el marco de su discurso sobre las prioridades de la presidencia española de la UE, que comenzó el pasado día 1. Un evento de enorme trascendencia para el PSOE en general y Zapatero en particular, pues en este semestre de presidente de turno comunitario se juega no sólo su eventual predicamento como referente de la socialdemocracia en Europa -de ahí su guiño de ayer al proletariado, aunque el mandatario socialista no pueda presentarse precisamente como un estadista con casi un 20% de desempleo-, sino en especial su crédito puertas adentro para restañar su deteriorada imagen (lo que se traduce en que el PP está por delante en todas las encuestas publicadas, en algunos casos con una diferencia superior a cinco puntos en estimación de voto). A la vuelta del verano, disfrutando de los hipotéticos réditos de mercadotecnia que pueda depararle esta presidencia europea, acometida una severa remodelación de Gobierno -con la previsible salida incluso de la vicepresidenta Fernández de la Vega- y con una economía que se presupone en alza para entonces, será el momento de calibrar las posibilidades de Zapatero, hoy mucho menos reformista y bastante más jacobino que aquel de 2004, para afrontar un tercer mandato. En todo caso, en la cúpula del PSOE no se contempla otra opción como candidato a La Moncloa en 2012, en buena parte porque ningún otro perfil garantiza el triunfo -y más con la preeminencia en esta legislatura de la dura recesión-, lo que no obsta para que se estén produciendo movimientos internos para el día después de las elecciones generales en el caso de que el PP retorne al poder, lo que inevitablemente conllevaría un cambio de liderazgo en el socialismo. Ante el nerviosismo creciente que se respira en las estructuras del PSOE, que antes de las generales encarará con dificultades los comicios autonómicos de 2011, esta presidencia europea se antoja todo un bálsamo para recuperar el protagonismo perdido, así como la coordinación debida en el Gobierno central, si bien Zapatero deberá materializar el catálogo de buenas intenciones que ayer desgranó profusamente, convirtiendo en hechos su tradicional optimismo. La cuenta atrás para él comenzó hace unas horas en Estrasburgo.
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