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Tribuna Abierta

Es hora de reinventar la izquierda

por idoia saralegui san sebastián - Miércoles, 30 de Diciembre de 2009 - Actualizado a las 07:26h

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ALBERT Einstein tenía una interesante premisa: si quieres resultados distintos, no hagas siempre lo mismo. En Navarra somos muchas las personas que creemos firmemente que la transformación social y el cambio de izquierdas son necesarios. Personas que creemos que otro mundo es posible. Pero muchas otras personas se han sentido decepcionadas con las perspectivas sociopolíticas con las que nos enfrentamos en la Comunidad Foral desde hace ya muchos (tal vez demasiados) años. Algunos incluso han decidido dejar de intervenir políticamente. Y eso ha hecho que la izquierda pierda una gran fuerza en los últimos años.

Pero, a pesar de todo, desde la izquierda parece que no evolucionamos, que seguimos pensando que tenemos que continuar haciendo lo mismo de siempre. El gran reto al que nos enfrentamos ahora es que ya no tenemos que trabajar para la gente. Que tenemos que trabajar con la gente o, si no, nada será posible.

En IU se ha iniciado en las últimas semanas la llamada Refundación; pero en Navarra, hace dos años, en el documento que aprobamos para nuestra VII Asamblea ya lo señalamos claramente: "Llamamos a todos a construir y fortalecer un gran proyecto; la gran plataforma de la izquierda navarra. Una plataforma plural que a la vez que sea integradora de nuestra diversidad identitaria, sea también coherente y leal con los principios y las propuestas progresistas. (...) No tenemos ambición en IUN-NEB de ser los únicos ni los exclusivos protagonistas del espacio de la izquierda navarra, que va más allá de los partidos".

Ni lo somos ni lo queremos ser. Porque la realidad es que por muy duro que sea el momento político para la izquierda a nivel internacional (y también en Navarra), si queremos avanzar resulta imprescindible movilizar, cohesionar y, sobre todo, ilusionar a los muchos miles de navarros que se sienten de izquierdas, que se sienten progresistas... Que se han sentido decepcionados por la situación en los últimos tiempos. Sin ellos, la izquierda continuará en un permanente estado de debilidad de la que no consigue salir. Sin una plataforma útil de la izquierda, Navarra perderá los valores y el trabajo de la izquierda. Perderá en solidaridad, en libertades, en participación ciudadana, en reparto y equilibrio de la riqueza, en defensa del medioambiente. Perderá en derechos sociales y ciudadanos y, sobre todo, perderá en la defensa de los trabajadores, cada vez más debilitados por la crisis. Puede que sea cierto que faltan sólo unos meses para que empecemos a salir de la crisis. No lo sé. Pero la realidad es que son muchos los ciudadanos que llegarán agotados a este punto.

Si queremos avanzar resulta imprescindible movilizar, cohesionar y, sobre todo, ilusionar a miles de navarros

Abandonar lo conocido y explorar nuevos caminos produce vértigo y cierta resistencia al cambio

Corre estos días un mensaje por Internet que se llama cocción o conciencia. Nos habla de una rana que nada tranquilamente en una cazuela de agua fría. Cuando ponen la cazuela al fuego el agua se templa agradablemente y la rana lo agradece. Pero va creciendo y creciendo el calor y la rana se va sintiendo atontada, agotada, sin fuerzas para luchar... hasta que muere cocida en el líquido en el que ha aprendido a nadar. En Navarra nos está ocurriendo algo parecido. Vivimos en una comunidad orgullosa de nuestra idiosincrasia. Nos hemos sentido privilegiados con el calorcillo del bienestar vivido en las pasadas décadas gracias, en buena medida, al azuce de la izquierda en la opinión pública y la defensa de las mejoras ciudadanas. Pero durante los últimos dos años hemos vivido unos cambios políticos que han sido inmensos. Lo que ocurre es que los hemos vivido de una manera tan lenta, tan coreografiados, que hoy nos parecen inevitables. Nos parece inevitable que la derecha continúe gobernando eternamente en nuestra comunidad. Que la izquierda vaya perdiendo las fuerzas en el camino. Que la crisis recorte derechos y calidad de vida.

También en la izquierda parece ocurrir lo mismo. A algunos les da miedo saltar porque no se sienten seguros ahí fuera. Lo que ocurre es que, dentro de la cazuela, es evidente el destino que nos espera. La rana tiene la obligación de saltar con fuerza a pesar de las dificultades. Precisamente por ellas, tiene la obligación de coger impulso y saltar cada vez con más fuerza. Ésa es, precisamente, la obligación de la izquierda actual. Renovarse, coger impulso apuntalada en estas dificultades, y saltar con más fuerza.

Es cierto que cualquier proyecto de cambio da miedo. Abandonar lo conocido y explorar nuevos caminos produce vértigo y cierta resistencia al cambio. Pero debemos ver el cambio como una oportunidad y un estímulo. La intención de la izquierda de transformar la sociedad no resultaría creíble si no somos capaces de transformar ni siquiera las herramientas de las que nos hemos dotado.

La sociedad evoluciona, y otras organizaciones sociales, y sobre todo políticas, ya se habían dado cuenta y en los últimos tiempos han modificado sus estrategias con el objetivo de plantar los pies más firmemente en las demandas de nuestra sociedad. La derecha lo ha hecho de una manera activa en los últimos meses (cambios de socios de gobierno, ruptura de alianzas estratégicas, etcétera). Los nacionalistas, también (al fin y al cabo, qué es, si no, la construcción de NaBai con la suma de fuerzas tan dispares y con sólo este punto en comun).

Ahora somos nosotros, las personas orgullosamente de izquierdas, quienes debemos saber responder desde la convicción de que solamente reinventándonos tendremos futuro y, lo que es más importante, seremos útiles con la ciudadanía que todavía cree en el cambio. Porque eso es lo que verdaderamente importa. La ciudadanía navarra debe ser la verdadera protagonista del cambio. Éste debe ser un camino y una dirección colectiva. Debemos creer que es posible conseguirlo. Y no puede ser un cambio para colocar banderas, sino para colocar valores en las instituciones pero, sobre todo, en la sociedad.

Porque la izquierda navarra tiene que tener otro valor.

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