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Si tomas una copa, no cojas el coche

La Universidad Pública de Navarra acogió ayer la Jornada sobre Alcohol y Conducción. Mediante elementos artificiales, como unas gafas, se quiso simular la conducción bajo los efectos del alcohol con intención de concienciar a los jóvenes.

Haritz Urra

- Jueves, 17 de Diciembre de 2009 - Actualizado a las 07:36h.

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Un participante en la conducción simulada, junto con J. Ángel Bustamante, profesor de la autoescuela que tomó parte en las jornadas.

Un participante en la conducción simulada, junto con J. Ángel Bustamante, profesor de la autoescuela que tomó parte en las jornadas.

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EN un aparcamiento próximo al Sadar, los jóvenes estudiantes y todo el que se aproximó pudieron experimentar la sensación de conducir bajo los efectos del alcohol en un circuito, y comprobar así la disminución de reflejos, la percepción distorsionada o el cálculo erróneo de las distancias que produce la bebida. Todo esto con artilugios como gafas especiales, que simulaban una tasa de alcoholemia de entre 0,4 y 0,6 gramos (el límite actual es de 0,5). Éste era el gancho de los organizadores, en las Jornadas sobre Alcohol y Conducción organizada por la UPNA.

Junto al circuito también se expusieron vídeos explicativos que aclaraban qué bebidas nos afectan más y de qué manera nos influye el alcohol en nuestras capacidades psicomotrices. Tras visionarlos, los asistentes pudieron comprobar lo aprendido con unos test. Además, se pudieron realizar diferentes actividades, como encestar un balón, introducir unos lápices en un vaso o el clásico "siga la línea, por favor", que se dificultaban visiblemente tras ponerse las gafas.

Dentro del circuito, al subirse al coche, los usuarios comprobaron que el efecto de unas copas de más era impresionante. Tenían problemas para mantener el equilibrio, introducir la llave en la cerradura del coche era dificultoso, y al arrancar no se podía ver el horizonte con claridad. Esquivar los conos era difícil por lo que muchos de ellos acabaron en el suelo. Sin embargo, hay un efecto que no se tuvo en cuenta; el de la euforia, también conocido como el "yo controlo", producido por el alcohol y que nos hace sobrevalorar nuestras capacidades e infravalorar el peligro.

Juan Ángel Bustamante, uno de los organizadores de la Jornada de Alcohol y Conducción y profesor de autoescuela afirmó que "en condiciones normales, con una tasa de alcohol cero, ante un imprevisto, la capacidad de reacción siempre es mucho mayor. Pero si hemos echado una caña, esa décima o dos décimas nos puede provocar un accidente, cosa que no ocurriría si no hubiéramos bebido". Es decir, que en la carretera surgen imprevistos, y si se toman un par de copas no somos tan capaces de reaccionar a tiempo.

José Antonio Peñaranda, coordinador de la jornada explicó en qué consistían los ejercicios del circuito. "Alteramos la coordinación óculo-motriz de forma que ejercicios de lo más sencillo, como encestar una pelota, colocar un lápiz en un bote o andar recto se vuelven altamente complicados. En el caso del vehículo, un estacionamiento o un slalom a la gente le cuesta un montonazo porque llega a perder el cálculo de distancias". Cualquiera de los que se montaron en el coche pudo comprobar que esquivar los conos se hacía prácticamente imposible.

El proceso que se lleva a cabo en el organismo después de ingerir alcohol consta de tres fases: la absorción, la distribución y la eliminación. En la primera fase, el organismo trata de absorber el etanol. En el caso de la distribución la sustancia se distribuye por todo el cuerpo, afectando en parte a uno de los órganos más vulnerables, el cerebro. En la fase de la eliminación, el alcohol se retira del organismo lentamente. Ocurre por la metabolización, realizada por diversos órganos pero fundamentalmente por el hígado, proceso que sucede muy lentamente.

Las consecuencias de beber al volante se reflejan en el número de accidentes graves que provocan. De los 1.162 fallecidos en accidentes de tráfico en el año 2008 en el Estado el 31% mostraban una tasa de alcohol superior a la permitida.

El organizador de las jornadas Juan Antonio Peñaranda destaca que "actualmente gracias a las campañas que realiza el Instituto de Toxicología se realizan un gran número de autopsias en accidentes de tráfico y en aproximadamente un 50% hay una presencia positiva de alcohol y de drogas y en la mayoría de los casos de ambos".

los efectos

Consecuencias graves

Está prevista para hoy la proyección del documental En un segundo, en el edificio del aulario de la UPNA a las 12.30 horas, en el marco de las jornadas sobre educación vial. En él se refleja el cambio que sufren las personas tras un accidente de tráfico, sus familias y personas del entorno. Muestra también un mensaje positivo sobre cómo hacer frente a la discapacidad, a la vez que busca concienciar sobre la importancia de respetar las normas de tráfico.

Dará voz también a los médicos que trabajan por la concienciación social acerca de las personas afectadas por alguna discapacidad. Tras la proyección del vídeo celebrarán una mesa redonda.

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