Saltar al Contenido

prohibición de fumar en locales públicos

Los hosteleros no quieren ser la "policía" antitabaco

Irritados porque el veto a los cigarrillos puede "enfrentarles" con sus clientes e indignados porque se niegan a representar el rol de vigilante antitabaco. Así dicen sentirse los hosteleros navarros, víctimas directas de una prohibición por la que echan humo.

 

Alberto Guzmán

- Miércoles, 16 de Diciembre de 2009 - Actualizado a las 07:37h

El responsable del conocido bar Fitero de la calle Estafeta, Javier Vinacua Armendariz, tras la barra del establecimiento.

El responsable del conocido bar Fitero de la calle Estafeta, Javier Vinacua Armendariz, tras la barra del establecimiento. (PATXI CASCANTE)

Galería Noticia

  • Flecha Ver anterior
  • Flecha Ver siguiente

La polémica está servida. Sabían que su prohibición total arribaría más pronto que tarde, pero la urgencia con la que el Ministerio de Sanidad ha decidido endurecer la ley antitabaco ha sorprendido a casi todos. Y no precisamente para bien. Enfado e incertidumbre son, sin duda, las palabras que mejor definen el sentir general de los hosteleros, camareros y personas que trabajan en el sector servicios de la Comunidad Foral.

El motivo está muy claro: tras varios años de medidas restrictivas a medio gas, reformas en establecimientos con más de 200 metros cuadrados y cuantiosos gastos económicos en la renovación de los citados locales (siempre por parte de sus propietarios), la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, ha asegurado esta semana que el fumar se va a acabar. O por lo menos, ha verificado que el hecho de encender un cigarro en uno de los últimos oasis con humo -espacios públicos, locales de ocio y restaurantes- serán sancionados a partir del año que viene.

descontento generalizado

"La medida sólo nos va a generar más problemas de los que ya tenemos por la crisis"

Como ya sucedió el 1 de enero de 2006, la medida no ha suscitado fuertes apoyos y simpatías. Todo lo contrario. Los responsables de los bares, restaurantes y zonas de ocio de Navarra -conocedores de la legislación antitabaco europea- manifiestan, en cambio, que la ampliación de la norma 28/2005 "sólo les va a generar más problemas de los que ya se derivan de la delicada situación económica actual".

Así opina, al menos, Javier Vinacua Armendáriz, encargado del bar Fitero de la calle Estafeta. "A mi modo de ver, la decisión adoptada por el Gobierno afecta de lleno a quienes nos dedicamos a la hostelería y sólo busca desviar la atención ciudadana de la crisis. Sin embargo, creo que si entra en vigor el próximo año nos perjudicará peligrosamente a bares y restaurantes. Muchos clientes ya me han dicho que no continuarán viniendo para almorzar o disfrutar de una copa si no pueden encenderse un cigarrillo", dice con cierta preocupación Vinacua, tras explicar que aunque entiende la postura de los no fumadores, "la medida les enfrenta directamente con los clientes que sí consumen tabaco".

"Pienso que, poco a poco, todo el mundo se irá acostumbrando a no fumar en los lugares públicos, como ya ocurre en Francia, Italia o Estados Unidos. Pero a la gente hay que darle tiempo. La ministra no puede pretender que de un día para otro un señor que lleva fumando toda la vida en el bar deje de hacerlo. Con seguridad, si yo le invito a apagar el cigarro, él se enfadará con toda la razón. Aunque por otro lado, no tengo más remedio que decírselo, ya que no me puedo arriesgar a recibir una multa de unos 6.000 euros por incumplir la legislación", asevera el barman, quien también muestra su intranquilidad por "las tensas discusiones" que pueden surgir durante los Sanfermines por dicho asunto. "Como comprenderán las autoridades, controlar quién incumple la ley en días de fiesta resulta imposible, por lo que mi pregunta es la siguiente: ¿Me multarán por no darme cuenta de que un cliente fuma en días como el 7 de julio?", reflexiona.

una ampliación precipitada

"Los hosteleros no podemos ejercer de policías o controladores de los clientes"

Al igual que su colega Javier, Pruden Serrano Vinacua (responsable del bar Gaucho) también se niega a ejercer de policía en su establecimiento, ubicado en la calle Espoz y Mina de la capital navarra. "Nosotros no podemos controlar quién fuma y quién no lo hace. No podemos ejercer de vigilante en nuestro negocio. ¿Quiénes somos nosotros para decir a un cliente lo que debe hacer? Además, pienso que los hosteleros aún no sabemos cómo va a responder la ciudadanía", afirma Serrano.

Preguntada por aquellos locales de más de 200 metros cuadrados que reformaron parte de sus instalaciones para adaptarse a la vigente normativa "por zonas", Pruden Serrano no entiende "cómo el Gobierno no aplicó la futura ampliación desde el principio". "No es mi caso, ni el de los bares pequeños, pero los establecimientos que invirtieron en su día una elevada suma de dinero para delimitar una zona de fumadores y otra de no fumadores, estarán muy disgustados por la prohibición total. A mi parecer, la Administración les debería recompensar ahora por la inversión realizada en 2007. Un gasto que, a tenor de los cambios que se avecinan, no les ha servido para nada", concluye la responsable del Gaucho.

Por su parte, Arantxa Sagastibeltza Baraibar, responsable del restaurante La Cocina de Álex Múgica, comparte las opiniones expuestas por Javier y Pruden. Estima que la futura norma sólo les puede ocasionar problemas con sus clientes, además de que les "obliga" a ejercer el rol de policía. "Personalmente, creo que tal y como se ha planteado puede generarnos situaciones muy incómodas con las personas fumadoras que acuden a nuestros locales. Si a alguien le digo que debe apagar su cigarro y no me hace caso, ¿tengo que llamar a la policía? Me niego a hacer eso", resalta Sagastibeltza. En este sentido, la sumiller asegura que, por norma general, "la gente suele ser bastante educada". "Aunque a los fumadores les costará adaptarse a la nueva realidad, creo que primará el respeto. Si saben que no se puede encender un puro, lo dejarán para otro momento", finaliza.

la opinión de los hoteles

"La norma sólo nos afectará de lejos, pues en los hoteles ya no se puede fumar"

Junto con bares, discotecas y restaurantes, el endurecimiento de la ley antitabaco también se extenderá a los establecimientos hoteleros, aunque con una menor afección, todo sea dicho. Al respecto, Rubén Ardanaz Marco, jefe de recepción del conocido Hotel La Perla (sito en la plaza del Castillo) reconoce que la entrada en vigor de la norma sólo les afectará de la siguiente forma: "Tendremos que eliminar de nuestra oferta el 10% de las habitaciones de las que ahora disponemos para fumadores y, por tanto, retiraremos los carteles informativos y los ceniceros de dichas dependencias. Por lo demás, todo continuará igual. En los hoteles no se puede fumar desde hace unos cuantos años, por lo que nuestros clientes no notarán cambios significativos", resume Ardanaz. Y es que, a tenor de las declaraciones de Trinidad Jiménez, parece que la prohibición de encender un cigarro en los espacios públicos no tiene marcha atrás. Todo ello, a pesar de que muchos fumadores aún no piensan en abandonar tan "arraigada" práctica. Ana Heredia Ganuza, que ayer degustaba un cigarro en el bar Fitero, comparte esta opinión. "Yo disfruto sentada en un bar, tomando mi café y fumando un cigarrillo. Si me prohíben esto último no tendré más remedio que acatarlo, pero no dejaré de fumar en mi casa o en cualquier otro lugar", asegura la joven con rostro pícaro.

votos comentarios

(?)

Herramientas de Contenido

Publicidad

Cargando comentarios...

Gracias por su comentario

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Últimas Noticias Multimedia

Publicidad

Publicidad