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"Si no nos gusta la justicia, si queremos la venganza como pena, cambiemos la Constitución"

j. napal - Lunes, 7 de Diciembre de 2009 - Actualizado a las 08:01h

Diego Yllanes charla con su abogado durante el juicio.

Diego Yllanes charla con su abogado durante el juicio. (Foto: efe)

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pamplona. Mucha controversia ha suscitado el fallo. Un sinfín de opiniones a pie de calle, como pudo visualizarse entre los 2.600 manifestantes que tomaron las calles el domingo pasado en Irun para pedir justicia, paradójicamente, después del juicio por la muerte de Nagore. Ruíz de Erenchun se expresa con total franqueza: "Si no nos gusta lo que hay, cambiemos la Constitución", propone. Él se confiesa un enamorado de los permisos carcelarios.

Los juristas dicen que en poco más de dos años y medio Yllanes podrá gozar de permisos de fin de semana. ¿Qué opina?

Es una cuestión que atañe al derecho penitenciario. Los permisos están para que la gente se reinserte. Hay que ver qué es lo que queremos, si venganza, o que la gente se reinserte. Si no nos gusta lo que hay, cambiemos la Constitución, y quizá podríamos llegar a que el fin de la pena es la venganza, como en Norteamérica, y que se pudra en la cárcel. Pero si estamos en un sistema penitenciario como el nuestro, es para que la gente viva en libertad. Soy un enamorado de los permisos, porque me parece que es la mejor forma de motivar al preso para que haga las cosas bien.

¿Pero qué fe en la justicia puede tener la familia de Nagore al escuchar que Yllanes dentro de tan poco tiempo estará gozando de fines de semana?

El problema es que caemos en la justicia privada, la que existía antes, ojo por ojo y diente por diente. Cuando se dice que dos años y medio es poco, se nota que quien lo expresa no ha estado un día en la cárcel...

Sí, pero Nagore no puede ni estar ahí.

Ya, claro, pero entonces apliquemos la pena de muerte, como hacen los norteamericanos, pero digámoslo abiertamente.

Usted tardó en desvelar sus cartas, pero cuando lo hizo el juicio dio un vuelco sorprendente. ¿Cómo definiría su puesta en escena?

Mi intervención se basó en lo que no se había visto en toda la semana. Fue un alegato final que tiene que tener su empaque. Tenía unos puntos a los que agarrarme, muy poquitos, pero algo había. Y ahí me volqué. Leí una entrevista en la que la madre de Nagore decía que a su hija le iba a poner como la mala de la película. Quien estuvo en el juicio pudo comprobar que no fue así.

Fue muy respetuoso, pero tras la vista se descolgó con algún símil sobre una partida de cartas alejado del tono que mantuvo durante el juicio.

Dije desde un principio que no había nada que celebrar, pero lo de la partida fue en respuesta a una pregunta de una periodista, en la que no hice más que utilizar ese mismo símil. En realidad, no me he sacado ningún testigo de la manga...

¿Tiene la sensación de haber engañado al jurado?

No, en absoluto.

¿Los miembros del jurado eran muy influenciables?

Mi gran duda antes del juicio es si el jurado iba a actuar en conciencia debido a la presión mediática. Ahora, me da la sensación de que el hecho de que los miembros del jurado hayan nadado a contracorriente ha sido un ejercicio de libertad.

¿En qué fase está la compensación del daño?

La Audiencia ha ofrecido el dinero a la procuradora, y lo que no sé si la familia de Nagore lo ha cogido ya o no.

las claves

"En mi alegato final tenía pocos puntos a los que agarrarme, pero ahí me volqué"

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