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Tan solo uno de cada diez discapacitados mayores de 16 años trabaja en Navarra

de los 41.600 con minusvalía, 4.495 tienen empleo y se estima que el 67% está inactivo

Las empresas en crisis exigen mayor cualificación en la selección de personal, lo que perjudica a los minusválidos

ana ibarra - Domingo, 29 de Noviembre de 2009 - Actualizado a las 09:32h

Ingrid Acevedo trabaja en la caja del supermercado E. Leclerc.

Ingrid Acevedo trabaja en la caja del supermercado E. Leclerc. (JAVIER BERGASA)

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pamplona. Sus vidas han sido un entrenamiento diario: reto-preparación-meta...y continuas etapas que superar. Hoy son los rostros más amables de la discapacidad activa, a la que une un sentido de la competición interna pero también externa, la que sólo tiene sentido si se libra con apoyos. "Las puertas se abren si tienes claro lo que quieres, y golpeas una y otra vez", asegura Ingrid Acevedo. Pero el problema no son Carmen, Ingrid o Amparo, a quien las cosas les van bien, sino las miles de personas con una minusvalía que se quedan en su casa, que podrían superar muchas de sus limitaciones pero que "no confía en que vaya a encontrar un trabajo por ser discapacitado, personas que no se mueven, que está desmotivada, que no se relaciona... y son a las que hay que llegar".

Sólo uno de cada diez discapacitados mayores de 16 años en Navarra (40.900) está trabajando (10,99%) según los últimos datos facilitados por la Encuesta de Discapacidad, Autonomía Personal y Situaciones de Dependencia 2008. Asimismo, el 69% cobra una pensión contributiva o no contributiva lo que no siempre le impide trabajar. Un 1,7% se encuentra incapacitado para trabajar, otro 2,17% en las filas del paro y un 15,75% permanece "inactivo".

Un estudio de la Fundación ONCE demuestra que los prejuicios y miedos disminuyen en aquellas empresas que han contratado en su plantilla a personas con discapacidad. Otro debate es que la contratación de estas personas se haga a golpe de decreto ley y por incentivos fiscales, y no por los propios méritos, tal y como cuestionan los afectados. Las empresas de más de 50 trabajadores han de reservar una cuota del 2%, (el 5% en el caso de la Administración). De todos modo, los porcentajes no se cumplen sobre todo en las grandes empresas. La crisis dificulta por otro lado la ocupación de las personas con discapacidad en el mercado ordinario (en los centros especiales de Navarra se mantiene estable) y el riesgo mayor es que el paro aumenta el peligro de exclusión de este colectivo. Los sectores de servicios e industrias, que eran los que captaban el mayor porcentaje de personas con discapacidad, han sido los más tocados por la recesión. "Las empresas solicitan mayor cualificación, experiencia, aptitudes y se reducen las posibilidades del discapacitado ante una selección de personal", señalan desde la Federación de Asociaciones con Discapacidad Física y Orgánica de Navarra. Se da además una "imagen desajustada" de la discapacidad en el tejido empresarial, el "desconocimiento sobre sus capacidad reales, incluso de las ventajas e incentivos fiscales". Por otro lado, la escasa experiencia laboral, la sobreprotección y la falta de confianza para encontrar un empleo, además de la baja cualificación así como la falta de accesibilidad a la empresa y al puesto de trabajo son otras barreras importantes. En Navarra se calcula que hay 41.600 personas que tienen algún tipo de discapacidad, la mayor parte con una discapacidad física u orgánica, lo que supone el 7,42% de la población. Además, un 16% de los hogares navarros acogen algún discapacitado. Ya el tercer Plan de Empleo de Navarra 2005-2007 indicaba unas tasas de desempleo próximas al 60% del total de discapacitados (12.800 personas) y ya se estima el 67% según datos estatales.

más mujeres El desempleo azota más a las mujeres. Los datos del INE del 2008 muestran que el porcentaje de mujeres que trabajaba era casi diez puntos porcentuales inferior al de los hombres. Iñaki Ceniceros, responsable de Comunicación del COCEMFE, se muestra optimista al afirmar que cada vez son más las personas discapacitadas que se animan a buscar trabajo. El servicio de integración laboral de la Federación (agrupa a ocho asociaciones con discapacidad física y orgánica), financiado por el SNE, recoge las demandas de las empresas y se busca a los que "mejor se ajusten al perfil". "Las empresas repiten porque las personas se vuelcan en el trabajo; lo consideran muy importante y además están muy capacitados", dice. Si la crisis ha recortado en un 33% la oferta laboral, COCEMFE en cambio logró 63 contratos el año pasado.

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