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CULTURA | LITERATURA

Identidades rotas y duros conflictos sociales "deambulan" en 'La ciudad feliz', nuevo libro de Elvira Navarro

Un niño chino que viene a vivir en España y una niña acechada por un vagabundo son los protagonistas de la segunda novela de la autora

EP - Miércoles, 25 de Noviembre de 2009 - Actualizado a las 13:45h

MADRID. La escritora onubense Elvira Navarro vuelve a la literatura y eligió el conflicto de identidades y las duras realidades sociales como telón de fondo de su segunda novela, 'La ciudad feliz' (Mondadori), ganadora del XXV Premio Jaén de Novela.

La obra se divide en dos segmentos complementarios, en los que dos jóvenes personajes "deambulan" por una ciudad grande, enfrentándose a un mundo que ha dejado de hacerles felices. El primer apartado narra, a través de los ojos de un niño, Chi-Huei, las peripecias de una familia china que llega a España, mientras que la segunda parte cuenta la historia de una niña, Sara, que es acechada por un vagabundo. Tienen en común una búsqueda por restaurar una identidad rota.

Navarro (Huelva, 1978) optó por dos tipos de narración para describir las historias, que podrían ser dos novelas cortas si no fuera por un elemento que las une, revelado a lo largo de la trama. La historia de Chi-Huei está contada en tercera persona, mientras que la de Sara, lo está en primera.

"No me puse a escribir sobre un chino porque me interesaba su colectivo, sino por tratarse de una comunidad sobre la cual no sabemos nada, eso me permitía inventar", detalló Navarro a Europa Press, añadiendo que no despliega "una mirada sociológica" y que la historia de la niña con el vagabundo fue la que nació antes. "El vagabundo del libro decide vivir al margen, quiere trasmitir que se puede vivir de otro modo, pero situarte al margen no te deja indemne", matizó.

FRUSTRACION Y PERTURBACION

Como ya había hecho en su primera novela, 'La ciudad en invierno' (publicada en 2007 y ganadora del premio Nuevo Talento Fnac), en 'La ciudad feliz' Navarro escarba con delicadeza en la aparentemente tranquila cotidianeidad para intuir las historias de frustración, desasosiego e incluso perturbación que subyacen en ella.

La autora reveló que pretendía crear elementos "exagerados", con una "falsa apariencia de realismo" en las historias. Entre dichos elementos, figura una "obsesión por el dinero" encarnada en la familia china. "Cuando nos educan nos transmiten valores con amor y la familia de Chi-Huei le transmite la idea de que es necesario ganar mucho dinero porque cree que eso es lo mejor para él, lo que crea un problema de conciencia en el personaje", explicó Navarro.

El ruido de una ciudad, cuyas calles simbolizan la posibilidad y lo desconocido, es permanente en ambas historias. Sin embargo, la autora prefirió no identificar los lugares que aparecen en la trama (como la localidad de donde procede la familia china) ni tampoco el propia ciudad en la que se desarrollan las historias. "Está inspirada en Valencia, pero una Valencia que me he inventado, hay lugares y calles que no existen allí", matizó.

PERSONA "NEGATIVA"

Aunque deje claro que las historias son inventadas, Navarro reveló que conoció, de pequeña, un niño chino que vivía en su barrio y que un hombre real, que llevaba una vida parecida a la del vagabundo, le inspiró para la segunda historia. "Pero no sé decir si son casos ejemplares de lo que normalmente ocurre con esas personas", subrayó.

La tristeza y la madurez que emanan de las historias de Navarro tienen origen en la "persona negativa" que la autora asegura ser. "En general eso es malo, pero para escribir puede ser bueno", explicó, añadiendo que tal sentimiento le ayuda también a mantener "los pies en el suelo", sobre todo después de obtener el reconocimiento de los críticos literarios.

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