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En Gipuzkoa

Condenan un empleado de un concesionario de coches de Anoeta por estafar a 3 clientes

Efe (Donostia) - Martes, 17 de Noviembre de 2009 - Actualizado a las 17:42h

Un empleado de un concesionario de coches de Anoeta ha sido condenado a un año y once meses de cárcel por estafar a tres clientes y a su propia empresa, al quedarse con parte de las cantidades que los compradores entregaron a cuenta por la adquisición de sus respectivos automóviles.

Según la sentencia del caso, a la que hoy ha tenido acceso Efe, los hechos se iniciaron el 16 de diciembre de 2003, cuando el primero de los clientes afectados compró un turismo nuevo y entregó al acusado 2.000 euros como anticipo, a la espera de que su pedido fuera tramitado a fábrica y le fuera entregado el coche.

Sin embargo, el procesado elaboró un documento falso en el que se aseguraba que el comprador había entregado como señal sólo 600 euros, cantidad que ingresó en la caja del concesionario, apropiándose de los 1.400 euros restantes.

Unos días más tarde, el 26 de diciembre, el procesado llevó a cabo una operación similar con otro comprador que, en esta oportunidad, le entregó un talón por importe de 1.000 euros de los que también se apropió, y el 2 de febrero hizo que un tercer cliente ingresara otros 1.200 euros directamente en su cuenta por la compra de otro vehículo.

La estafa comenzó a descubrirse el 6 de febrero de 2004, cuando el primero de los clientes fue a recoger su turismo y la cantidad defraudada (1.400 euros) tuvo que ser asumida por el concesionario.

Tres días después, el segundo comprador acudió al establecimiento porque la llegada de su turismo se estaba retrasando y descubrió que el automóvil ni siquiera había sido encargado a fábrica, trámite que el concesionario hizo en ese mismo momento, sin que supusiera ningún perjuicio para el cliente.

Finalmente, el 10 de febrero, el tercer comprador pasó por el concesionario a recoger un vehículo viejo que tenía reparando y, al preguntar por el nuevo que había encargado, la gerente le dijo que no tenía "conocimiento" de ningún pedido a su nombre, algo que se hizo en ese mismo momento y que permitió que, más tarde, el cliente recibiera su coche por el mismo precio que había apalabrado inicialmente.

El acusado reconoció su culpabilidad durante el proceso penal y consignó en una cuenta del juzgado los 3.600 euros de los que se había apropiado y que ahora serán destinados a indemnizar al concesionario perjudicado.

El inculpado no acudió al juicio celebrado en San Sebastián el pasado 28 de octubre, a pesar de lo cual la titular del juzgado ha considerado que su confesión en la fase de instrucción resulta suficiente para condenarle a penas que suman un año y once meses de cárcel por un delito continuado de apropiación indebida con la atenuante de reparación del daño causado y otro de falsedad en documento mercantil.

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