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Batasuna renueva su compromiso con Anoeta pero sin pedir expresamente el fin de ETA

la izquierda abertzale oficial vuelve a mirar a irlanda para entablar un nuevo proceso

Aboga por crear un escenario sin violencia que haga posible articular la suma abertzale que fuerce el cambio jurídico-político

álvaro gonzález - Domingo, 15 de Noviembre de 2009 - Actualizado a las 09:21h

Imagen que presentaba ayer el salón de actos de Alsasua en el que 100 dirigentes de la izquierda abertzale presentaron su apuesta

Imagen que presentaba ayer el salón de actos de Alsasua en el que 100 dirigentes de la izquierda abertzale presentaron su apuesta (OSKAR MONTERO)

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altsasu. Un centenar de dirigentes de la izquierda abertzale ilegalizada hicieron ayer público en la localidad navarra de Altsasu el fruto de su esperada reflexión estratégica: una apuesta por volver al escenario que abrió hace cinco años la Declaración de Anoeta enriquecida por algunas conclusiones con aroma irlandés extraídas del proceso de Loiola, y centrada en hacer posible una "acumulación de fuerzas abertzales" que abra la puerta a un cambio del escenario jurídico-político.

Como hizo Otegi en el velódromo donostiarra enarbolando una rama de olivo, sus sucesores reafirmaron ayer su apuesta por poner en marcha un nuevo proceso político "en ausencia total de violencia, sin injerencias", y en el que se usen "vías y medios exclusivamente políticos y democráticos". Eso sí, no hubo una condena de la violencia de ETA ni se pidió expresamente el fin de la banda terrorista.

Al igual que sus antecesores, el texto presentado ayer (Un primer paso para el proceso democrático: principios y voluntad de la izquierda abertzale) es un homenaje al cálculo semántico entre cuya ingeniería política se adivinan algunas referencias a la actividad de ETA y cierta autocrítica a través de las que se busca habilitar esa suma soberanista para la que el resto de formaciones ya han exigido que la violencia de ETA no esté sobre la mesa.

El documento que defendieron personalidades como Rufi Etxeberria o Txelui Moreno -ambos implicados en la operación que puso a Otegi y Diez Usabiaga entre rejas por impulsar este movimiento- recupera en sus primeros párrafos el discurso tradicional de Batasuna en el que asegura que "el actual ordenamiento jurídico-político perpetúa el conflicto político y armado", para abordar después su reflexión comenzando por reconocer que esta situación "se ha prolongado mucho más allá de lo que nadie debería desear".

En líneas generales, el texto mira al modelo que hizo posible la paz en Irlanda del Norte, como ayer reconocía la abogada Jone Goirizelaia en Venecia donde ofreció su lectura de este documento durante una charla en la que coincidió con el mediador internacional Brian Currin -que ha estado muy cerca de todo este proceso de reflexión interna-, y en la que se proyectaron mensajes grabados por políticos como Gerry Adams, del Sinn Fein o el propio Arnaldo Otegi.

"cambio de ciclo" De vuelta a Altsasu, los ponentes defendieron su postura ante el futuro, subrayando que "es necesario un cambio de ciclo que sustituya el enfrentamiento armado por el diálogo".

Y es que, partiendo de que el documento señala como indispensable avanzar hacia "una creciente acumulación de fuerzas" abertzales, Batasuna apuesta por llevar "la confrontación con los estados al terreno donde son más débiles que no es otro que el político", no el armado. En este sentido, la izquierda abertzale asegura que adopta la "decisión unilateral" de poner en marcha este "proceso democrático", a sabiendas de que esto implica que ETA debe desaparecer de la ecuación.

siete claves El documento concluye con siete puntos que pretenden reflejar los principios que resumen esta nueva apuesta: la voluntad de poner en marcha un "diálogo inclusivo(...) entre las distintas sensibilidades políticas del país"; el compromiso de desarrollar este proceso "en ausencia total de violencia" que como, recuerda, hizo posibles los procesos en Sudáfrica e Irlanda; la adopción de la Doctrina Mitchell a la que aludía también Goirizelaia desde Venecia como guía desde la que plantear las bases del proceso político; y la renuncia a que ETA juegue un papel en la negociación política, ya que se pide que se establezca un proceso de diálogo entre la organización y el Estado limitado a negociar las llamadas cuestiones técnicas: presos, desarme y víctimas.

Así pues, como dice el propio nombre del documento, éste es el Primer paso para el proceso democrático que este sector pretende impulsar. Hace cinco años ETA tardó seis meses en habilitar las vías que abrió Anoeta suspendiendo sus actividades. Ahora, a falta de nuevo del desmarque expreso de este sector político, la pelota vuelve a quedar en el tejado de la misma organización.

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