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La Infanta Elena y Jaime de Marichalar tramitan su divorcio

d.n. - Sábado, 14 de Noviembre de 2009 - Actualizado a las 20:47h

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La infanta Elena y Jaime de Marichalar, Duques de Lugo, están en trámites de divorcio, aunque, según fuentes del Palacio de la Zarzuela, la Casa del Rey no tiene constancia de que se haya llegado a acuerdo alguno en el mismo, por lo que elude cualquier otro comentario sobre la situación.

El trece de noviembre de 2007, la Casa del Rey anunció el "cese temporal de la convivencia" del matrimonio, pocos días después de su última aparición juntos durante la entrega de los premios de la moda Telva el 22 de octubre anterior. A raíz de su separación, Jaime de Marichalar permaneció en el que fuera el domicilio conyugal, mientras que Doña Elena se trasladó a una nueva residencia junto a sus dos hijos. Desde entonces, Jaime de Marichalar se ha encontrado en algunos actos con los reyes, Don Juan Carlos y Doña Sofía, que siempre se han mostrado muy simpáticos y cariñosos con él.

Ahora ya parece definitivo que la reconciliación no es posible y que ha llegado el momento de solicitar el divorcio, aunque no se trata de una buena solución para una Infanta perteneciente a una monarquía católica. Varios especialistas en Derecho Canónico han manifestado que sería inaceptable que en el futuro contrajera matrimonio civil, así que el paso siguiente parece la búsqueda de la nulidad matrimonial en el Tribunal de la Rota del Vaticano.

El único precedente hasta la fecha de nulidad matrimonial de un miembro de una monarquía católica es el de Carolina de Mónaco y Philippe Junot. El Papa tardó doce años en aprobarla.

La hija mayor de los Reyes contrajo matrimonio con Jaime de Marichalar el 18 de marzo de 1995 en la catedral de Sevilla, ante 1.300 invitados y representantes de 33 Casas Reales. Ese día, el Rey le concedió el título de Duquesa de Lugo, que no es hereditario, y que Jaime de Marichalar no podrá utilizar cuando se produzca el divorcio. Con esta ceremonia, la infanta Elena protagonizó la primera Boda Real que se celebraba en España desde el 31 de mayo de 1906, cuando Alfonso XIII se casó con Victoria Eugenia de Battemberg. Los Duques se establecieron en París y dos años después se trasladaron a Madrid, ciudad en la que nacieron sus dos hijos, Juan Felipe Froilán, de 11 años, y Victoria Federica, de 9.

Desde su separación de hecho, la Infanta, como miembro de la Familia Real, ha continuado representando a la Corona en distintos actos oficiales y desarrollando su trabajo, desde julio de 2008, como directora de Proyectos Sociales de la Fundación Mapfre. Es licenciada en Ciencias de la Educación. Su última aparición pública oficial tuvo lugar el pasado jueves cuando inauguró en el Palacio Real de Madrid la exposición Brillos en bronce. Colecciones de Reyes.

Más de 1.200 euros

El proceso de divorcio se llevaría a cabo en el Tribunal de la Rota del Vaticano. Allí, en su impresionante sede del Palacio de la Cancillería, el poderoso Monseñor Antoni Stankiewicz, decano, supervisaría personalmente el caso. No habría, dicen, más favoritismos, porque para cada causa que llega al Tribunal de la Rota se constituye un turno de modo rotatorio. En cuanto al precio, sólo las tasas de Rota rondan los 1.200 euros. A eso habría que sumarle los honorarios de los abogados, los de los psicólogos y otras pruebas periciales. La cuenta resultante podría superar los 50.000 euros.

Las causas que podría aducir la Infanta para que la Iglesia considere nulo el matrimonio son muchas y de lo más variopintas. Están agrupadas en dos grandes alas: los impedimentos y los vicios de consentimiento. El primer apartado alberga causas de todo tipo, desde la impotencia del marido al descubrimiento de que, en realidad, es un asesino. No es, imaginamos, lo que barajarían los abogados de la Infanta a la hora de pedir la nulidad.

Es probable que se inclinaran más por los vicios de consentimiento. La nulidad "por incapacidad para asumir las obligaciones esenciales del matrimonio por causas de naturaleza psíquica", del canon 1095, es la más usada, y la que los expertos consultados le recomiendan a la Infanta. Se refiere a la inmadurez de alguno de los cónyuges a la hora de contraer matrimonio.

La ausencia de Jaime de Marichalar esta semana en dos actos sociales desató los rumores de que el duque había decidido desaparecer de la escena pública ante el inminente comunicado sobre el acuerdo de divorcio. Se excusó tanto de una cena privada el martes "lo siento, me marcho de viaje" como de los Premios Loewe, al día siguiente. Nada más lejos, el duque tenía compromisos profesionales fuera de España y regresó a Madrid el jueves por la noche.

Portland y Loewe

Jaime de Marichalar, que cursó estudios de Economía, es desde 2001 consejero delegado de Cementos Portland y desde 2004 miembro del Consejo de Administración de Loewe. El 21 de noviembre de 2008 se dio a conocer su cese como presidente de la Fundación AXA, antigua Fundación Winterthur, en donde comenzó su labor diez años antes, aunque continuó vinculado con el Grupo AXA en España como miembro del Consejo de Administración de cinco sociedades.

Jaime de Marichalar pertenece a una aristocrática familia castellana, vinculada a la Monarquía. Su abuelo, Luis de Marichalar y Monreal, vizconde de Eza, fue ministro del Ejército y Marina con Alfonso XIII. Es el cuarto de los seis hijos del conde de Ripalda, Amalio de Marichalar y Bruguera, comandante de artillería, que falleció en 1979, y de Concepción Sáenz de Tejada y Fernández de Bobadilla. El 22 de diciembre de 2001 sufrió una isquemia cerebral mientras practicaba deporte, que le dejó paralizada la parte izquierda de su cuerpo. Cuando se produzca este divorcio, Jaime de Marichalar se convertirá en el primer ex miembro de la Familia Real Española.

 

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