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Juicio por el asesinato de nagore laffage >

Las peritos creen que Yllanes cometió el crimen al ver atacado "su honor de chico diez"

afirman que el acusado presenta "rasgos obsesivos sin ninguna alteración mental"

"Su conducta no tiene como detonante el alcohol", señalan las especialistas, "y lo que más cuadra es un arrebato"

e.c. - Sábado, 7 de Noviembre de 2009 - Actualizado a las 09:14h

José Diego Yllanes, en un momento del juicio.

José Diego Yllanes, en un momento del juicio. (Foto: efe)

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pamplona. El meollo de la cuestión en la quinta jornada del juicio por el crimen de la joven Nagore Laffage consistía en conocer los adentros de José Diego Yllanes, profundizar en su mente y en lo que se le pudo pasar por la cabeza el 7 de julio de 2008 para cometer un acto tan vil. Por lo expuesto por las forenses, que tuvieron una entrevista con el acusado de algo más de una hora dos días después de los hechos y que no han podido acceder a practicarle ninguna otra prueba, José Diego Yllanes "es una persona con rasgos compulsivos u obsesivos que no ocasionan un trastorno de personalidad".

De la versión de lo ocurrido que ofrece el acusado, una de las forenses testificó: "Yo no le creí". Las peritos explicaron que este trastorno, "que no es una enfermedad", no lo padece el acusado porque a esos rasgos que presenta no une una "desadaptación de algún tipo, personal, laboral y afectiva". En cuanto a las peculiares características de la personalidad de Yllanes detallaron que "era perfeccionista, obsesivo con el orden, poco expresivo y rígido en los patrones de comportamiento. Si algo era así, para él tenía que ser así".

Conforme a esta valoración, en la que añadieron que "tampoco presenta un cuadro psicótico", las forenses lanzaron su hipótesis: "Teniendo en cuenta sus rasgos, el acusado actuó conforme a un ataque de pasión a sus rasgos de personalidad. Lo que más cuadra con eso es un arrebato. Para él es muy importante su aprobación social, su consideración de chico diez que de él tenía todo el mundo, y puede ser que hubiera obrado por estímulos tan poderosos, por estados tan pasionales, que se activaron al ver atacado su honor". Insistieron en que a Yllanes "le preocupa la desaprobación social, el qué dirán. Para él tiene que ser tremendo que, por ejemplo, pudiera ser denunciado y eso le pudo obnubilar y hacerle perder la razón".

descartan la intoxicación etílica En cuanto al grado de alcoholismo que podía afectar al acusado en el momento de los hechos, las peritos descartaron "la embriaguez patológica. No sufre una intolerancia al alcohol porque eso significaría que respondiera exageradamente a una pequeña porción de alcohol". Por los vídeos ofrecidos por la Policía Foral sobre el acusado, antes de llegar a casa con Nagore y en la misma Clínica tras haber cometido el crimen, las peritos señalaron que "no presentaba una intoxicación plena por el alcohol. No tiene una incoordinación motora, el típico tambaleo de los borrachos. Su conducta no tiene como detonante el alcohol".

Y por su deambular (no existen datos de una alcoholimetría), llegaron a afirmar que, según las tablas de cálculo del Instituto Nacional de Toxicología, Yllanes presentaría el equivalente a 0,45 miligramos de alcohol por litro de aire espirado. Por último, también anularon la hipótesis de que el procesado sufriera un estado crepuscular o delirium por intoxicación de alcohol. "Presenta factores de atención. Se agarra a las amigas, agarra a Nagore, sabe hacia dónde va", explicaron. Para finalizar, desvelaron que el discurso del acusado era "evasivo y piensa mucho lo que va a decir" y respecto a su idea de suicidarse tras lo cometido, dijeron que "no es una ideación estructurada. Se intenta suicidar de una manera peculiar: muriéndose de frío o tirándose una piedra".

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