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kati garralda, franss conde y Mª victoria erviti exponen hasta el próximo día 31
En la muestra se dan cita pinturas de paisajes realistas e imaginados, bodegones, retratos, dibujos a lápiz y grabados
paula echeverría - Jueves, 5 de Noviembre de 2009 - Actualizado a las 07:30h
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Mª Victoria Erviti muestra paisajes de Isaba, donde vive. (IBAN AGUINAGA)
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pamplona. La riqueza del arte es que parte del sentimiento individual del artista con la intención de superarlo y comunicar al espectador. Seducirle, extrañarle, emocionarle... La riqueza del arte es su diversidad. Es que, según quien lo contemple, cobra una u otra dimensión, una u otra dirección.
Rica es el calificativo que define la exposición colectiva que acoge hasta el 31 de noviembre la galería Orizuru de Pamplona. Porque reúne tres miradas de artista muy diferentes entre sí, invitando al espectador a sumergirse en esa diversidad y a sentir de manera muy distinta ante cada obra. La pintora de Aibar Kati Garralda Aristu propone un recorrido a lo largo de ocho cuadros realizados en óleo que se inicia con paisajes, realistas e imaginados por la artista; continúa con un retrato -el de su hijo mayor-, escenas inspiradas en fotografías de viaje -como la de la obra Pobreza, basada en una imagen tomada en México- o nacidas de la ensoñación y la sensibilidad de la autora -como Huyendo de la ciudad-, y bodegones en los que plantas y flores son protagonistas. En el recorrido hay estilos diversos, unos más cercanos a la figuración y otros al cubismo, pero en todas las obras hay una nota común: el predominio del color. Y en la manera de utilizarlo reside el toque personal de Kati Garralda. En su universo pictórico, las piedras no tienen por qué tener el color de las piedras: pueden ser azules. La artista de Aibar, que además del óleo ha trabajado el acrílico, la acuarela y el pastel, dice que pinta porque le relaja y se le pasan las horas sin darse cuenta. Porque se siente bien haciéndolo. Igual que el espectador contemplando sus obras.
Colocarse ante los cuadros de Mª Victoria Erviti Anaut es trasladarse de un golpe de la urbe al medio rural. Es sentir y respirar el encanto de una mañana de niebla, de una repentina tormenta de verano o del inicio de la primavera. Todo esto se contiene en sus pinturas, que muestran la belleza de Isaba, el lugar donde nació y donde reside la artista, y el que más le inspira a la hora de crear. En la galería Orizuru acerca al público siete obras figurativas que no sólo recogen determinados paisajes, sino "la vida que tienen esos paisajes", dice Erviti, quien primero observa el lugar del natural, y si le "encanta", lo fotografía "para que no se me borre ese punto", dice. "Pero luego, mientras pinto el cuadro, vuelvo al sitio miles de veces", añade. Primavera, verano, otoño e invierno. Las cuatro estaciones, con sus matices y peculiaridades, se condensan en las obras que exhibe al público pamplonés, todas realizadas en óleo. "Me gusta su viveza", afirma la artista.
El recorrido que propone la galería Orizuru culmina con el arte de Franss Conde Hinojosa. El poeta y pintor natural de Quito (Ecuador) mira a la figura humana en una serie de dibujos con sanguina y siena (dos tipos de lápices), aunque también muestra alguno trazado con los lápices de colores tradicionales que emplean los niños en la escuela (lápices de madera), tres grabados de su época de estudiante de Arte y un óleo colorido. Pero lo principal es el dibujo. "Me abre infinitas posibilidades; me gusta porque es una impronta más íntima e inmediata que la pintura que no te permite muchas equivocaciones", dice. Pintor poeta, o poeta pintor. En su caso ambas facetas son indisociables. Franss Conde parte del arte figurativo -que en sus manos es ya otra cosa y cobra un estilo tan personal como el de los versos de su poemario Todo regresa al viento- para explorar la condición humana. Para dar rienda suelta a su preocupación estética. "El arte tiene que transgredir la realidad. El artista no debe conformarse con lo que se ve, debe proponer otra realidad". Y para dar rienda a su preocupación humanas. "Al hombre le falta alegría interior, se va perdiendo la imaginación...", dice Conde, quien reivindica "el cambio individual, interior".
La exposición puede visitarse en la galería Orizuru (c/ San Gregorio, 26), de lunes a sábado de 11.00 a 13.30 y de 19.00 a 21.00 horas; domingos y festivos, de 11.00 a 13.00 horas.
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