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Aibar, una fiesta medieval de otoño

Aibar dio ayer lo mejor de sí en la 8ª edición de su Mercado de Antaño, los medievales por excelencia de la comarca de la Baja Montaña. La jornada, espléndida, participativa y multitudinaria puso de relieve su fuerza y consolidación.

- Domingo, 1 de Noviembre de 2009 - Actualizado a las 09:44h.

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le costó arrancar al principio, pero lo hizo con fuerza. En torno a la una del mediodía, las calles de Aibar acogían a los visitantes que se acercaron a la localidad convertida en escenario del medievo, para disfrutar de la octava edición consecutiva de su Mercado de Antaño. Gozaron una vez más de un tiempo espléndido. Cada rincón y cada calle del pueblo era una oportunidad para recrearse en lo que fue el pasado, a través de talleres y exhibiciones. Las vías y casas empedradas, de cuyas ventanas pendían blasones y estandartes servían de marco perfecto para la fiesta que cada año cobra más fuerza con la implicación de colectivos y vecinos, que conquista a la comarca de la Baja Montaña como un atractivo fijo del primer fin de semana de noviembre. "La verdad es que no se puede pedir más implicación y mayor ilusión después de ocho años. También anima ver el pueblo lleno de gente. Se agradece la presencia de todo el que se acerca porque para nosotros es una forma de ver que todo el tiempo y el entusiasmo que hemos invertido ha tenido un estupendo resultado", expresaba Jesús Pérez de Iriarte, concejal de Cultura.

El esfuerzo merece la pena visto desde todos los ángulos, según declaraba el edil, e incluso, en estos tiempos de crisis, el Ayuntamiento no ha querido escatimar euro alguno para la ocasión. En total, la octava edición del Mercado de Antaño le ha supuesto a las arcas municipales en torno a los 13.000 euros. "Recortar este partida desluciría el mercado. No merece la pena", afirmaba.

La participación local, mayor incluso que otros años según Pérez de Iriarte, se dejó ver con claridad. Por la mañana fueron los miembros de la comparsa, incluídos los gigantes txikis: la casera, el dulero y la bruja, para los que fueron sus primeros medievales, y gaiteros de Sangüesa, los que llevaron la música a las calles, así como el grupo de trikitrixas, que estuvo formado por Amaia Pérez de Iriarte, Uxue Martínez, Edurne Sesma y Beatriz Zoco.

También los concejales arrimaron el hombro y se prestaron a tirar del burro cargado de sarmientos, "con ganchos y zalma" como método antiguo de transporte, e incluso, se animaron a reproducir la forma de hacer pacas de paja a la antigua usanza. Con una máquina de 1850, propiedad de Domingo Pérez, y rescatada de Undués de Lerga por Javier Domeño , Jesús Alzueta, Mintxo y Koldo Martínez demostraron paso a paso, cómo lo hacían en la primera mitad del siglo pasado. A sus 77 años, el aibarés Domingo Pérez dirigía ayer la demostración. "Me ha traído buenos recuerdos, y deja claro una cosa: que lo que bien se aprende, tarde se olvida". Antes, entre dos hombres, hacíamos 200 pacas al día", recordaba.

Otra novedad de esta edición fue el esquilado de burro y ovejas. El esquilador, Melquíades Hidalgo, lo hizo por vez primera en Aibar como antaño, con tijera, rodeado de jóvenes y de niños que le siguieron con curiosidad. Entre ellos, Mari Carmen Sánchez, vecina de Aibar, "Está muy bien que se incluyan cosas nuevas cada año. Esto es muy bonito para el pueblo y atrae a mucha gente. Es una fiesta preciosa", manifestaba.

Por su parte, Jesús Orduna, presidente de la asociación Alimentos Artesanos de Navarra, organizadora del evento desde su primera edición señalaba que "en estas fiestas se trata de mantener la estructura y añadir algo nuevo cada año". Desde su experiencia al frente de los medievales desde hace dieciséis años, afirmaba que el de Aibar "se caracteriza por su continuidad y constancia además, de por su saber aglutinar comarca".

Los medievales han servido para dar a conocer Aibar y que la gente lo descubra y disfrute, señalaba la agente de Cederna Gabriela Orduna. Con él, Aibar ha conseguido, sin duda el binomio perfecto de producto local y turismo, una fiesta otoñal para toda la Baja Montaña.

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