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Editorial

El largo trayecto de la N-121-A

La reforma y puesta en servicio al completo del tramo Pamplona-Behobia de la N-121-A es una buena noticia, aunque cabe preguntarse cuántas vidas se hubieran salvado si el proyecto no hubiera registrado demoras

Domingo, 25 de Octubre de 2009 - Actualizado a las 08:23h

hay infraestructuras cuya aportación al progreso se puede medir por los minutos que ahorran a las personas e incluso por los años que pueden regalar de vida a sus usuarios. Tomada desde esas dos vertientes, la completa reforma y adecuación de la N-121-A entre Pamplona y Behobia llega en tiempo para los cerca de diez mil usuarios que diariamente transitan por esa vía y que van a disponer de una carretera más segura; pero tarde, muy tarde, para el centenar largo de víctimas que se ha cobrado éste que ha sido peligroso trayecto en los diez últimos años. La obra está completa y es motivo de sobra para felicitarse. Pero superado el día del estreno del último tramo habrá que recordar el tiempo perdido por los desencuentros políticos entre la Administración navarra y sus homólogos de Guipúzcoa (aquella política aislacionista de UPN) y que paralizaron la mejora del trazado que transcurre en suelo guipuzcoano, aunque pertenece históricamente a la Comunidad Foral. De poco sirvieron las reclamaciones de los colectivos de la zona, los más afectados directamente en muchos casos por la sangría de víctimas en los accidentes de circulación. Con estos antecedentes, los alcaldes de las localidades limítrofes acudieron a la apertura satisfechos con la nueva carretera, puntualizando algunos asuntos todavía pendientes en materia de conexiones y con ese sentimiento agridulce que supone el pensar que todo podía haberse hecho antes. Pero como se ha visto con este último tramo, los retrasos en la ejecución de obras públicas parecen formar parte de la letra pequeña de los pliegos de adjudicación. Sin embargo, hay que recibir con ánimo positivo esta nueva N-121-A, que pedía a gritos una reforma por el volumen de tráfico que absorbía al ser un eje fundamental en las comunicaciones entre los dos lados de la muga. Ofrece más capacidad y más seguridad, aunque ya hay voces que alertan de que va a aumentar el número de usuarios que transitarán por la reformada vía. Sin duda que esa mejora en las comunicaciones debe repercutir también económicamente en una comarca con abundante trajín comercial por su ubicación geográfica. Una zona que en materia de comunicaciones pone su reloj en hora con el siglo XXI, aunque haya tenido que esperar hasta 2009 para hacerlo.

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